Punto de quiebre
Por: Harold Salamanca
Quiero comenzar agradeciendo al Diario del Huila por la oportunidad que me ha brindado de poder manifestar mi opinión en un periódico que es sinónimo de huilensidad y de trayectoria. De igual forma quiero dedicar esta primera columna a compartir con ustedes una serie de reflexiones en torno a la pandemia, a los efectos y cambios que la misma ha traído consigo, marcando así un punto de inflexión en la historia de la humanidad, reflexiones a las cuales he podido llegar gracias a la lectura del libro 'Covid-19 - el gran reinicio', asi como de mis vivencias diarias como padre de familia, alto ejecutivo y en especial, como colombiano.
En este orden de ideas, el primer mensaje de cambio que nos deja la pandemia es el paso de la presencialidad a la virtualidad. Alteración que reafirmó la existencia de trabajos realizables desde la casa, haciendo necesario que las empresas replanteen las inversiones en grandes edificios llenos de oficinas, de personas haciendo filas y perdiendo tiempo valioso; y que también a nuestros clientes los podemos atender apoyados en plataformas tecnológicas amigables, confiables y lo mas importante disponibles 24 horas, todos los días de la semana.
El segundo gran mensaje refrendado por el coronavirus es la fragilidad de la humanidad, de los sistemas de salud, y financieros de todos los países, frente a situaciones desconocidas e imprevistas, solo estimadas en escenarios de riesgo de ocurrencia mediamente posibles, pero el riego se materializó de repente y puso al mundo entero a correr en procura de encontrar una vacuna para el mortal virus.
El tercer mensaje es para las instituciones educativas del mundo. Es necesario subirse al bus de la virtualidad, hay que hacerlo ahora cuando la competencia es menor y es más económico. En síntesis la realidad que nos toco vivir por el Covid-19, es una oportunidad obligada para tomar acción inmediata, reinventarnos y revisar los procesos al interior de nuestras empresas a la luz de las nuevas necesidades del mundo.
También, estamos obligados a replantear la forma de relacionarnos con el mercado, identificando posibilidades de crear y ofertar info-productos e info-servicios que nos permitirán llegar más allá de las fronteras físicas de nuestras empresas. Lo anterior, nos permitirá competir en el mercado global, donde existen millones de clientes demandando productos y servicios, que además están dispuestos a pagar por contenidos y servicios de alta calidad en dólares.
¿Estamos listos para aprovechar esta oportunidad?
