Pulso político
En un verdadero pulso político se ha convertido el trámite tortuoso por el legislativo, del Estatuto de la JEP, porque el gobierno nacional no cuenta con la mayoría absoluta para sacar adelante las objeciones de los 6 artículos proferidos por el presidente Iván Duque Márquez. En una verdadera afrenta política se convierte la intencionalidad de objetar este articulado, que sirve de soporte jurídico de este Alto Tribunal, que fue creado por el Acuerdo Renegociado de Paz, para culminar su fase de implementación. Los diferentes medios de comunicación ya venían ventilando sobre las implicaciones que tendría el primer mandatario de los colombianos para vetar la norma estructural de la justicia transicional. Por tal motivo no ha sido una sorpresa para la sociedad colombiana, dada la posición férrea y radical contra ésta, que ha mantenido el movimiento político del Centro Democrático, donde milita el presidente.
La decisión de la bancada del movimiento de Cambio Radical, que orienta el excandidato presidencial Germán Vargas Lleras, de no votar dicho articulado en los respectivos debates que se van a realizar en el Parlamento, se convierte en una estocada mortal sobre el futuro de este estatuto. Coloca en serios aprietos al ejecutivo, porque con esta actitud, se salva la Ley que establece los lineamientos centrales para juzgar a los protagonistas del irracional conflicto armado, que se presentó en algunas regiones del país, durante más de cinco décadas.
Algunos expertos han planteado, que ésta, es una decisión netamente política y no jurídica como debiera ser. Si se tomara esta última, sería una expresión apegada al Estado de Derecho. Pero no es así. Se conjugan los intereses politiqueros, que durante más de cuatro años vivió la sociedad colombiana, cuando se iniciaron los diálogos en la Habana con las Farc. Las objeciones presidenciales van en contravía contra una sentencia de la Corte Constitucional que ya transitaron a cosa juzgada. Así lo ha hecho saber este Alto tribunal recientemente. Son decisiones políticas, porque existe un trasfondo en las apuestas de algunos sectores de desmontar con disimulo, pero con toda la convicción, los acuerdos de paz. La opinión pública así interpreta dichas objeciones.
Consideramos que hay que defender la JEP, así existan algunos sectores políticos que se opongan a esta metodología judicial. Es importante que se continúe con este proceso para conocer y esclarecer toda la verdad de esta horrible página de la historia de la República, que generaron las más grandes violaciones de los derechos humanos y las infracciones cometidas al Derecho Internacional Humanitario, por los diferentes actores armados que participaron de esta irracional etapa que vivimos los colombianos.
