viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-11-16 03:57

Protestas y razones (I)

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | noviembre 16 de 2019

Lo que algunos denominan “bomba social” tiene orígenes muy diferentes a los que por las redes y medios se hace decir, por no analizar técnica y fríamente las cifras. Las protestas están sucediendo, ciertamente, pero su origen no es exactamente el que se dice. Por eso no salimos a protestar por lo que es injusto e inequitativo, sino por lo que nos venden los que lideran las opiniones. Seamos francos, muchos de los que saldrán a marchar no están informados ni se preocupan por hacerse su propia opinión.

¿Marcharemos por la corrupción? ¿Cuál? ¿La de la salud, que mayormente es la del sector privado que la presta? ¿La de familias que se apoltronaron en el poder haciéndose elegir esposos, hijos, sobrinos y hermanos? ¿O la de la contratación, en la que están como ejecutores o interventores nuestros vecinos y con quienes jugamos futbol o golf? ¿Marcharemos por una reforma pensional que no se ha discutido aún con los sindicatos, ni los gremios, ni se ha radicado el proyecto de Ley en el Congreso y que este debe aprobar para que tenga efectos? ¿Marcharemos para protestar porque nuestros “líderes políticos” son elegidos una y otra vez sin que propongan reformarse cuando ellos hacen las leyes? ¿Marcharemos para pedir que haya autoridad y cesen los delitos y se deje de premiar a los delincuentes?

En este maremágnum de razones para protestar, algunos saldremos pacíficamente, coherentemente, el próximo 21 exigiendo que haya equidad y justicia. Lo haremos porque vemos subir nuestros impuestos entre otras cosas porque cada vez hay más subsidios; porque cada vez hay más personas capaces de trabajar legalmente pero les subsidiamos la salud, los servicios públicos, garantizarles pensión mínima y otras garantías sin contraprestación social alguna; porque tributamos más, pero cada vez menos ciudadanos; porque aunque por cada vinculación laboral o contractual nos descuentan salud y pensión, la salud no mejora; las cotizaciones para pensionarnos suben pero no aumenta la base de cotizantes (somos menos de 8 millones cotizando de los 50 millones de habitantes totales y la tasa de desocupación no supera el 12%). No hay equidad.

Protestaremos pacíficamente, porque creemos que quien daña o toma lo ajeno es un delincuente. Porque dañar aumenta los costos sociales e impide el progreso de los legales.

Protestaremos porque es nuestro derecho. Y pacíficamente porque es la obligación en contraprestación. Porque lo civilizado y coherente es protestar con razones, pero sin destruir. Protestaremos incluso contra los encapuchados porque el delito nos está arruinando y debe imperar la justicia. Porque anhelamos una Colombia mejor en la que todos, sin distingos de ninguna naturaleza, pongan.