martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-02-08 01:45

Prohibición de la caza

Escrito por: Editorial | febrero 08 de 2019

Actualmente el mundo está presentando transformaciones en el medio ambiente por el proceso acelerado de deterioro de los recursos naturales, producto de la actitud irracional de algunas personas que buscan solamente lucrarse con las actividades económicas que desarrollan, sin tener en cuenta la preservación de éstos. En todas las cumbres sobre el cambio climático se expresan intenciones de los Estados para preservar los recursos bióticos y los primeros mandatarios plantean sus compromisos frente al reto global para formular políticas públicas para preservar los ecosistemas que se encuentran seriamente amenazados por la actitud irracional del hombre en la producción de bienes que solo les interesa el fortalecimiento de las tasas de ganancia sin tener en cuenta el bienestar de la población.

En un fallo trascendental, la Corte Constitucional tumbó la norma que permitía la caza deportiva en el territorio colombiano. Dicha prohibición entrará en vigor el próximo año, a partir de la fecha de la expedición de la sentencia. El debate sobre caza deportiva se inició, porque las normas que reglamentan esa práctica fueron demandadas ante el alto tribunal, por la líder ambientalista y profesional del derecho, Laura Santacoloma. Para la demandante, permitir la caza deportiva vulneraba principios como el derecho a un medio ambiente sano y la protección de las riquezas naturales.

Expertos ambientalistas expresan que la caza deportiva no se justifica en razones de subsistencia, ni de control poblacional de las especies. El problema de utilizar el derecho para impedir que la matanza de animales es que no existe ninguna política mundial para implementar la prohibición. La responsabilidad de autorregularse recae en los países miembros de las naciones Unidas y es algo que muchas veces no están dispuestos a hacer.

La caza provoca múltiples destrozos de los animales. A causa de la caza, los animales son espantados innecesariamente, lo que a menudo aumenta más su necesidad de alimentarse y con ello los daños a causa de ello. El extendido argumento de que los animales cinegéticos provocan destrozos considerables sirve tan sólo como pretexto de los cazadores, para introducir temporadas de caza más largas o mayores cuotas de disparos. Con frecuencia los perjuicios a personas o cosas provocados por los cazadores son más grandes que los destrozos a la agricultura causados por los animales. La agricultura moderna ha quitado a los animales de caza las fuentes de alimentos. El cazador regula el desequilibrio: si los animales entran en los campos para buscar el alimento, son matados a tiros. El espacio vital de los animales se ha reducido aún más en los últimos decenios. El hombre es el causante.


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