Prima la salud
Obispo de Neiva
En esta terrible coyuntura por la que pasa la humanidad, el COVID 19, todos los habitantes del planeta nos hemos volcado sobre el valor de la salud. Sin salud, ¿de qué sirve todo lo demás? El mundo cambió totalmente.
Piense usted, ¿cuánto costaba un futbolista ayer?; ¿cuánto cuesta hoy? Los recursos que ha girado el gobierno central amparándose en el ESTADO DE EMERGENCIA SANITARIA, Decreto ley 457 DE 2020, ha dictado sendos decretos que van en favor de dotación de hospitales, equipos, infraestructura, ampliación de servicios, etc. Esto es lo prioritario.
A mi juicio, el gobierno ha actuado prontamente. Nuestro apoyo debe ser irrestricto. No es tiempo de enjuiciar, es tiempo de actuar. Espero que la Corte Constitucional no le ponga freno a la rueda de las respuestas rápidas y eficaces. Cuidado con filtrar el comino y tragarnos el camello. ¡Ah, aquí somos más leguleyos! Y a veces, somos más papistas que el papa, -claro, cuando nos conviene.
Por favor, los entes de control, redoblar el seguimiento a la ejecución. Por favor, CERO TOLERANCIA. Nada de despilfarro, optimización de los recursos, nada de desviaciones de los dineros para otros fines. ¡Cuidado con los sobrecostos! El abuso, el robo en estos contextos merece un castigo del cielo.
Los bandidos que se “aprovechen” de estos recursos sean castigados sin dilación. La gente que hace tales atropellos, no merece llamarse humana. Es gente sin alma que tiene vendida su conciencia al demonio. Si es verdad que todo debe apuntar a la salud, tampoco se puede descuidar la economía. ¡Cuidado, el remedio puede resultar peor que la enfermedad! ¡Qué horror! El hambre, el desempleo y la miseria que se avecinan son crueles.
Si todos no nos ayudamos, los resultados pueden ser peores. La recesión no es local, es mundial. Por unos años se tratará de sobrevivir. Lo superfluo a la caneca de la basura; a comprar lo estrictamente necesario.
Esta será una generación que ha padecido el dolor, la limitación, el sufrimiento. Entonces, ¿cómo será la generación del post virus? Ofrezco algunas características: disciplinada, respetuosa, más comprensiva, menos exigente, más propositiva. Creo que los paros y las huelgas, van a disminuir. Habrá más trabajo que protestas. Nos tendremos que acostumbrar más a ofrecer que a pedir. Creo que vamos a ser más cuidadosos con el medio ambiente, vamos a respetar más la tierra, el aire, el agua. Creo que se va a valorar la familia.
Veo los templos llenos de creyentes y la gente menos altiva y arrogante, arrodillarse ante la Bondad de Dios. Vamos a ser más cuidadosos con nuestra salud y la salud de los demás: nuestros hospitales estarán mejor dotados y vamos a querer y valorar a los profesionales de la salud.
Nos vamos volver espirituales: nos convenceremos que lo meramente material no satisface plenamente. Tiene que haber alguien más allá que le dé sentido a nuestras vidas.
Los grandes centros de adoración: estadios, explanadas y grandes salas de espectáculos, grandes centros comerciales, playas y el síndrome de viajar, van a disminuir. ¡No todo será diversión! Los astronómicos salarios de las estrellas del fútbol y del cine, caerán como cocos.
