Prevengamos accidentes
Con mucha tristeza algunas familias colombianas han venido padeciendo de los accidentes provocado por el accionar irracional de la pólvora, que han generado personas quemadas, especialmente niños y adolescentes, que, sin medir sus consecuencias nefastas para su integridad física, acceden a diversos artefactos pirotécnicos sin la presencia de sus padres.
A los menores de edad que todavía no han entrado en uso de la razón, debemos mantenerlos permanentemente vigilados y controlados, porque ellos carecen del principio de la conservación. Algunos expertos en niñez consideran que loa infantes son como los vehículos, hay que saberlos conducir por los caminos correctos y evitar que se tropiecen en la vía. A ellos, hay que cogerlos de la mano, orientarlos y conducirlos por los senderos que les permitan llegar a la edad adulta con una formación integral en principios, valores y con suficientes capacidades físicas, morales y cognitivas, con el fin de que asuman responsabilidades y los roles que le depara la vida adulta.
Por este motivo es inaceptable desde todo punto de vista cuando los padres de familias descuidan a sus hijos y especialmente durante esta temporada decembrina. No son aceptables las disculpas, en que incurren los padres de familia que dejan al garete la utilización de pólvora a los menores de edad. Es indispensable atender las recomendaciones de las autoridades para que todos los miembros contribuyan, para que esta fiesta transcurra sin ningún contratiempo de salud en los niños.
Igualmente es indispensable que las familias tomen las precauciones necesarias para evitar el uso de la pólvora que en otras regiones del país han dejado más de un centenar de niños quemados en otrora. Hay que tener mucho cuidado con el consumo de productos procedentes de los países asiáticos, para el consumo gastronómico y etílico que han provocado intoxicaciones a muchos colombianos, porque en el país no existen los suficientes controles de las autoridades sanitarias.
Recordemos que nuestros hijos merecen toda la atención en cada una de las etapas de crecimiento personal. No se pueden descuidar un solo momento, porque ellos no dimensionan el peligro en que se encuentran y están permanentemente expuestos a los riesgos que les ofrece el entorno. Cualquier accidente casero, pueden afectarlos física y psicológicamente a los mismos y es responsabilidad de los mayores, estar atentos y pendiente de ellos. Paralelo a lo anterior, vale la pena recordar el peligro del uso de la pólvora. Debemos evitar el uso de los juegos pirotécnicos en nuestros hogares, porque es la mejor estrategia para evitar personas quemadas.
