Preparémonos para una emergencia
De acuerdo con los informes emanados de la Red Sismológica Nacional de Colombia, el sismo de 5,4 grados en la escala Richter ocurrido a las 7 y 32 de la mañana del día anterior, tuvo su epicentro en el volcán Nevado del Huila y que luego se han venido presentando más de 700 réplicas en el área de influencia de éste, generando temor en la población colombiana. Debido a su poca profundidad, menos de 30 kilómetros, se sintió con gran fuerza en Bogotá, Cali, Neiva, Ibagué y otras ciudades del centro del país. Solo dejó daños materiales en edificaciones de algunos municipios del país, En el Huila, se sintió en todo su territorio, el cual fue percibido por la población, creando una preocupación sobre los efectos catastróficos que puede generar un temblor en nuestro país.
Este evento, nos hizo recordar a los huilenses el terremoto ocurrido el 9 de febrero de 1967 que generó la destrucción de algunos edificios públicos (Palacio de las 56 ventanas donde funcionaba la gobernación del departamento) y gran parte de la infraestructura locativa se derrumbó, que, junto con la muerte de cerca de un centenar de personas, generó una desestabilización productiva en la región. Por tal motivo, se hace indispensable repensar en el accionar gubernamental, si estamos preparados en caso de la ocurrencia de un sismo de alta magnitud. Nosotros estamos expuestos a la ocurrencia de un terremoto, porque nuestro territorio está ubicado en zona de alto riesgo sísmico, que puede provocar pérdidas de vidas humanas, daños a las viviendas y a la infraestructura productiva, porque carecemos de una cultura de la prevención y las edificaciones no están construidas en su mayoría, con materiales sismo resistentes.
Cuando ocurren esta clase de fenómenos naturales, la población y las autoridades empiezan a planificar y elaborar los respectivos planes de contingencia, para reducir los niveles de vulnerabilidad a que están expuestas las comunidades. Hay que fortalecer la cultura de la prevención. Debemos identificar el comportamiento que debemos tener y el cómo actuar, en caso de una emergencia, que nos conduzca a simular escenarios reales para prepararnos en la eventual ocurrencia de un evento catastrófico. Hay que recordar que nuestro territorio se encuentra en una zona de alto riesgo sísmico y que, con los demás desastres, debemos asumir nuestro rol para minimizar los niveles riesgo que tenemos en caso de presentarse una grave situación. Debemos estar preparados en nuestros hogares.
