Preparados y entrenados
Por: Óscar Armando Rodríguez
La Constitución Política de Colombia, en su artículo 217 establece que “La Nación tendrá para su defensa unas Fuerzas Militares permanentes constituidas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las Fuerzas Militares tendrán como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional...”.
Para el cumplimiento de la misión, el Ejército Nacional cuenta con soldados altamente entrenados para enfrentar los desafíos físicos y mentales más intensos de su vida. Hombres y mujeres capaces de forzar los límites del cuerpo y de la mente para garantizar el orden al interior del país y la defensa de las fronteras.
Esto solo se logra con una constante preparación física permanente y mucha disciplina, sólo así se podrá actuar con profesionalismo, experiencia y dinamismo, en cualquier espacio geográfico: páramo, llano, selva o desierto y salir ilesos frente a operaciones de alto riesgo.
El Huila cuenta con soldados que entrenan su cuerpo y su mente para, con un rigor multidisciplinario, demostrar dinamismo y adaptabilidad en aras de enfrentar las amenazas que se ciernen sobre el Departamento, traduciendo su accionar en sinonimia de reactivación económica y el progreso de la región.
Acciones contra la delincuencia común organizada, el narcotráfico, el flagelo de la extorsión, así como labores ofensivas para neutralizar las pretensiones de los Grupos Armados Organizados residuales y acciones permanentes contra las estructuras ilegales, son evidencia palpable de las capacidades adquiridas por soldados comprometidos con su pueblo.
Un entrenamiento permanente que no sólo está dirigido a atacar las amenazas nuevas y persistentes. Va más allá, permitiendo que hoy los soldados conozcan como articular las capacidades del Ejército Nacional, el Estado, el sector privado y la comunidad para lograr en el Huila, progreso y consolidación del territorio, mediante el apoyo a la población vulnerable.
