Preocupante la situación de Brasil
La situación que está viviendo la sociedad brasilera por la propagación exponencial del covid19, que tiene a la primera economía latinoamericana en el país con más contagios, es producto de la incoherencia en las medidas gubernamentales para controlar esta pandemia. Recientemente la revelación de unas conversaciones por WhatsApp para poner contra las cuerdas al gobierno del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que ahora, además de la delicada situación económica que atraviesa el país y lo que puede ser un desastre en la gestión de la pandemia del coronavirus, tendrá que enfrentar una crisis política que, en el peor y más extremo de los casos, podría llevarlo a un juicio de destitución.
Toda la comunidad internacional, ha sido testigo del deplorable manejo de manejo de la pandemia, que, junto con las graves acusaciones, cada vez enrarecen el futuro del primer mandatario de los brasileros. Y la cuerda se reventó por donde menos lo esperaba, por el lado del muy bien ponderado ministro de Justicia Sergio Moro, quien fue uno de los magistrados estrella de la operación Lava Jato. Recordemos que el intrincado esquema de corrupción que llevó a la cárcel al expresidente Lula da Silva y a funcionarios y políticos de todo signo, que provocó el ascenso al Ejecutivo del militar retirado como garantía de transparencia y apego a la ley.
Pero que decepción ha tenido la opinión pública del país hermano. Los intríngulis provocados por las denuncias de este exministro, generó una profunda crisis política al interior al gobierno de Brasil, que puede incidir para que la Cámara de Diputados autorice al Tribunal Supremo una investigación por el cometiendo de siete presuntos delitos.
Pero, por otra parte, la peligrosa arrogancia del populista Bolsonaro está llevando a este país, a una hecatombe de grandes proporciones por las crecientes cifras de contagios y muertes que actualmente se están presentando en este país. Las estadísticas promulgadas el día anterior por la Universidad de Johns Hopkins, ubica al Brasil en el puesto octavo entre todos países que presentan más contagios en el mundo. Con 146.894 personas contagiados y 10.017 muertes.
Antes de la pandemia, los discursos anticientíficos sirven como trincheras personales para que ciertos grupos se aíslen, con consecuencias nefastas, pero controladas. En tiempos de crisis, cuando literalmente necesitamos una coordinación entre todos los ciudadanos con el fin común de protegernos, cada envalentonado que repite falacias contra los médicos y fomenta la desobediencia, está actuando de manera violenta contra el colectivo. Su pueril rebeldía nos condena a todos. Sin embargo, es decepcionante que la ignorancia la vayamos a pagar con tantas vidas en riesgo.
