Preocupante la corrupción
En todos los ambientes de la opinión pública, se empieza a presentar un rechazo generalizado por los innumerables casos de corrupción que se están presentando en el país, sin que exista una respuesta fuerte y coherente por parte de los Organismos de Control. Se empiezan a adelantar las indagaciones preliminares y cuando se encuentran hechos que reflejan un verdadero detrimento patrimonial, se inician los procesos de investigación contra los funcionarios responsables del manejo de la ordenación del gasto, pero desafortunadamente los expedientes se mantienen estáticos en los anales de las dependencias judiciales. Mientras las comunidades observan con tristeza y con rabia, que muchas obras públicas se encuentran paralizadas, otras ya terminadas con sobrecostos y con una deficiente calidad de los materiales utilizados durante su construcción, que enarbolan la bandera de la corrupción administrativa, sin que existan responsables por haber transgredido las normas de contratación pública.
En reiteradas ocasiones los organismos de control expresan a través de sus comunicados la apertura de sendas investigaciones, por presuntos escándalos de corrupción que se presentan en las diferentes esferas del Estado. Años después, no se vuelve a conocer los resultados de éstas, producto de la alta impunidad que se está presentando en la rama judicial. Se dan a conocer balances desoladores de los casos denunciados por los medios de comunicación, y que no arrojan resultados concretos. Recientemente La Fiscalía General de la Nación, detectó un caso de corrupción en la DIAN de Buenaventura, donde un funcionario, junto con su familia, servían de enlace para facilitar la entrada de mercancías de contrabando. Con lujos exorbitantes y gastos suntuarios, comprobaron un gran escándalo de corrupción, donde la opinión pública espera sentencias contra todas las personas implicadas en estos hechos delictivos.
Este caso, se suma a los grandes escándalos de corrupción que se han venido presentando en el país durante los últimos años, que han permeado de manera negativa la imagen institucional a nivel mundial y ha puesto en la picota pública a las altas esferas del Estado. En todos los ambientes de la opinión pública, se empieza a presentar un rechazo generalizado por los innumerables casos de corrupción que se están presentando en esta Nación. En los grandes debates que se realizan en algunos medios de comunicación y en otros escenarios, se habla de la corrupción y sus efectos nefastos al bienestar de la sociedad colombiana. A pesar de los esfuerzos para contrarrestarla, dentro de la mente de los colombianos, no se tiene confianza de que este accionar gubernamental se cumpla. Existe un escepticismo, dados los casos que se han presentado y a la fecha se desconocen las decisiones judiciales.
