Política,justicia y apoyo moral para la paz
Terminando el mes de agosto, se sucedieron dos hechos que no pueden pasar inadvertidos, para quienes deseamos que el proceso de reconciliación entre los colombianos, se consolide en este gobierno, para evitar su desbarajuste en otras manos y no correr el riesgo de regresar a épocas de confrontaciones violentas, con el argumento de acceder al poder en defensa de determinada causa. De una parte el congreso nacional de las Farc, realizado en la ciudad de Bogotá, con 1.100 delegados y toda la parafernalia propia de un evento de esta naturaleza, en el que ésta organización optó por su conversión en un partido político legal, adoptando sus estatutos y definiendo sus candidatos al Congreso, entre otras actividades que ya no realizan en la clandestinidad y que reafirman su propósito de confrontar sus ideales políticos, sin el recurso de las armas y la intimidación.
De otra parte, la designación por la plenaria del senado, del abogado José Fernando Reyes Cuartas, como nuevo magistrado de la Corte Constitucional, quien dado su carácter de reconocido jurista independiente y progresista, versado en cuestiones de Derechos Humanos, genera la confianza necesaria en este momento, para darle vía libre a las reformas tramitadas en el Congreso, referentes a la implementación del acuerdo de paz, como quiera que no obstante que la Corte Constitucional avaló su trámite expedito, dejando claro que al Congreso no se le podía impedir su función legislativa, por esta razón se ha tornado complejo el cumplimiento de los acuerdos.
Comenzando septiembre los colombianos asistiremos a un hecho histórico, la visita del Papa Francisco, el pontífice número 266 de la historia y el primero del continente americano, gran reformador de la iglesia católica contemporánea y caracterizado defensor de la democracia y los Derechos Humanos, abanderado de la noble tarea de encontrar los caminos de la paz y la unidad entre los pueblos, quien viene a realizar una visita pastoral, cumpliendo con su misión de sucesor de San Pedro, para confirmarnos en la fe, la esperanza y la unidad y reafirmar su apoyo al proceso de paz y reconciliación entre los colombianos, con el cual está comprometido desde su génesis.
Sin lugar a dudas, estos hechos no son de ninguna manera intrascendentes, constituyen el fiel reflejo de la situación actual de nuestro país, que transita hacia nuevos escenarios de desarrollo, justicia y equidad social. Es la oportunidad para que quienes aún no se han decidido, den el primer paso hacia una Colombia reconciliada.
