Pericongo ii. ¿Aliadas para el progreso de quién?
Por: Manuel Macías
Uno de los problemas más críticos que ha tenido que sufrir el Huila, a lo largo de su historia, ha sido la precaria red vial, si puede llamarse así a las trochas y caminos de herradura que surcan nuestro territorio. El abandono de la red vial, junto al desastroso estado de esta son factores que retrasan el progreso y el desarrollo económico y social de las comunidades, y obstaculizan el incremento y mejoramiento de la productividad y competitividad del departamento, al ser la infraestructura vial un pilar fundamental para lograr lo anterior.
En la segunda ola de las Concesiones Viales 4G, en el gobierno Santos, el 9 de junio de 2015 se adjudicó el contrato para la construcción de la autopista Santana – Mocoa – Neiva y el 23 de septiembre de ese mismo año se firmó, con bombos y platillos en Pitalito, el acta de inicio con la presencia del Vicepresidente Vargas Lleras y el Presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, hoy investigado por el caso ODEBRETCH.
Después del inicio del contrato, el proyecto no tenía aprobado su cierre financiero, es decir, el concesionario no contaba con los recursos financieros para ejecutar este proyecto. Sólo hasta el 21 de septiembre de 2016, la ANI aprobó el cierre. Esto significa que, después de un año, no se había avanzado ni un kilómetro en la construcción del corredor vial. Además, a Carlos Solarte, quien tiene el 93% de participación en el concesionario, se le imputaron cargos en el caso ODEBRECTH. Sumado a lo anterior, el proyecto presentaba un avance de obra de sólo el 5% al cierre del 2018.
Lo inverosímil es que la respuesta del gobierno Santos a los continuos incumplimientos del concesionario, los reclamos permanentes de los congresistas regionales del Centro Democrático y las voces de protesta de los gremios de la región, afectados por el abandono de la vía, fue el mutismo, la sordera y la aceptación de estrategias dilatorias del concesionario, para no iniciar el proceso de caducidad.
Mi reconocimiento al Presidente Duque que, honrando su palabra empeñada a los huilenses en campaña, tomó el toro por los cuernos y rechazó la propuesta del concesionario de un plazo de nueve meses para presentar una solución y ordenó iniciar, de forma inmediata, el proceso de caducidad del contrato, sin cerrar la puerta a la posibilidad de ceder la concesión a un tercero. El parte de tranquilidad es que existen recursos por más de $200 mil millones de pesos para dar una solución definitiva al problema en Pericongo, si culmina el proceso de caducidad o que se inicien las obras prioritarias en este sector crítico, si se da la cesión del contrato.
Es prioritario e importante que el próximo mandatario departamental tenga una interlocución directa, fluida y cercana con el Señor Presidente, para gestionar y articular acciones tendientes a culminar lo más pronto posible estos megaproyectos de alto impacto para el desarrollo y progreso de la región surcolombiana.
Por último, felicitaciones al Presidente Duque que en menos de seis meses dio una solución definitiva a este gravísimo problema, porque el que la hace, la paga.
