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Opinión/ Creado el: 2019-01-28 01:04

Pericongo I. Un lugar en el Huila donde la naturaleza nos habla de una tragedia próxima suceder

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 28 de 2019

Por: Manuel Macías 

Históricas han sido las tragedias naturales ocasionadas por movimientos o remoción de masas, que consiste en un proceso geomorfológico por el cual el suelo se mueve pendiente abajo, acelerado por la acción de la fuerza de gravedad y coadyuvado por fallos presentes en los suelos.

Estos movimientos pueden llegar a ser predecibles si existen algunos elementos de control de la velocidad del movimiento, con lo que se puede generar un modelo de comportamiento y con ello lograr identificar desplazamientos impropios de los suelos observados; en ocasiones la ingeniería permite predecir en términos aproximados cuando podría llegarse a dar una falla y así minimizar el impacto que se genera. Sin embargo, el abandono en el cual ha estado la vía durante años, hace que en Pericongo esto sea algo determinable pero indeterminado. No existen elementos de medición que permitan tomar decisiones de contingencia, ni mucho menos obras civiles que brinden una solución definitiva a la inminente catástrofe natural.

Estos movimientos se pueden generar de diferentes maneras y por múltiples razones, infortunadamente en Pericongo se observa una combinación de toda índole, casi que perfecto para dictar una cátedra de geología; caída de rocas por volteo, desplazamientos másicos sin planos de falla definidos y derrumbes por corte con planos de falla identificados y de fácil observación, en conclusión, una mezcla ruinosa que, cuando se transita por el sector genera pánico y desesperación.

No obstante, lo anterior, se anuda una problemática de gran magnitud, la cual se deriva teniendo en cuenta que, el lugar de ocurrencia es aferente al rio magdalena, este desplazamiento generaría su depósito final en el rio más importante de Colombia, ocasionando consigo un represamiento con los trágicos resultados que esto podría generar.

Desafortunados hemos sido los huilenses en caer en manos de contratistas poco diligentes que por coincidencias han resultado ser familia del Expresidente Santos Calderón, hoy me permito recordar a los lectores que, en año 2012 fue contratado por un valor de 82.370 millones de pesos el “mantenimiento y rehabilitación de las carreteras Altamira – Orrapihuasi – Depresión El Vergel – Florencia, ruta 2003 y 2003 A, Pitalito – Garzón, Ruta 45 Tramo 4504 y Variante de Garzón Ruta 45 HL, Departamentos del Caquetá y Huila” al Consorcio San Carlos 020, del cual hacía parte importante la empresa ALCA INGENIERIA SAS de propiedad de los consuegros del presidente Santos.

Pero la desgracia para esta vía no ha parado ahí, casi que inmediatamente después de “rehabilitada la vía o ejecutado el mantenimiento” fue otorgada la concesión vial Neiva – Santa Ana – Mocoa a la firma ALIADAS PARA EL PROGRESO, de la cual en un principio se identificaba como integrante los consuegros del Expresidente Santos, pero, nuevamente por coincidencias de la vida han salido del mismo como si conocieran de forma anticipada lo que hoy se está viviendo.


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