Pensiones y salarios
Comencemos el año hablando de dos temas álgidos, que fueron protagonistas finalizando el 2017 y que tendrán un impacto significativo en el 2018.
Por una parte, el polémico caso del salario mínimo en Colombia, también llamado salario milagro o salario mágico, por la forma en como muchas amas de casas lo hacen rendir.
Su incremento fue del 5,9% lo que equivale a menos de cincuenta mil pesos. Las redes sociales no demoraron en explotar con comentarios negativos respecto a esta determinación que según el Gobierno se dio a raíz de un consenso entre sindicatos y gremios representantes de la Industria, algo que luego fue desmentido por líderes sindicalistas.
Lo cierto es que, en este país, muchos son los indignados y pocos los que generan acciones positivas. El incremento del Salario mínimo en el doble o el triple, no es precisamente la solución a la falta de empleo del país o la llave maestra para la erradicación de la pobreza. Sí así lo fuera, los habitantes de Venezuela vivirían muy agradecidos con el incremento del Salario mínimo reglamentado por Nicolás Maduro, que, sumando los años de su gobierno, ha sido incrementado en más de un 200%.
El problema radica en el pésimo crecimiento económico, que en otras palabras quiere decir que, cuando un país no genera la industria y los ingresos esperados, el Sector productivo no se puede dar el lujo de incrementar salarios ante tan pobres resultados.
Ni hablar del problema de inflación que podría generarse, el incremento del trabajo informal, la economía sumergida y el cerramiento de cientos de pequeñas y medianas empresas que viven constantemente apretadas ante el incremento de los impuestos, trámites y nulas salidas al mercado.
Queda claro que, en Colombia, el Sector Industrial es incipiente, y más allá que el Salario mínimo sea insuficiente, empecemos por dar una lucha primordial que debería plantearse con mayor seriedad y urgencia. Esta lucha tiene dos frentes: Estabilidad Laboral, y respeto por el Salario mínimo. Si un colombiano no puede estar tranquilo desarrollando sus labores sin temer que sea despedido o que el salario que recibe incluso sea inferior al mínimo, no podemos hablar y protestar por un salario que no devenga ni la mitad de la fuerza laboral del país.
Esto, tiene un impacto y una conexión directa con el tema pensional; si no hay los suficientes cotizantes (y claramente alguien que devengue menos del mínimo no va a cotizar), el Sistema colapsa, y las ilusiones de ser pensionado para los nuevos miembros del mundo laboral se evaporan.
Ojalá que el candidato Sergio Fajardo replantee por ejemplo su idea de incrementar la edad de jubilación, reitero, no se trata de criticar porque sí. Entiendo la preocupación del candidato, respecto al actual Sistema de Seguridad Social, lo más parecido a un modelo de negocio multinivel.
Si incrementar más allá de los 62 años, para los hombres y 57 para las mujeres como edad para jubilación a algunos les parece indignante, no veo muchas protestas en los países nórdicos porque la edad para recibir su pensión de vejez sea tanto para hombres como para mujeres, a los 65 años.
Por supuesto, estamos hablando de Finlandia, Dinamarca, Suecia y Noruega, países dónde los impuestos son bien aprovechados, las garantías laborales son amplias, y dónde existe una filosofía de trabajo que consiste en trabajar por más años, pero con menos horas diarias y mayores prebendas.
Fajardo soltó una verdad incómoda, pero al parecer innegable, si países como los mencionados con una tasa de desempleo constante de un solo digito aumentaron la edad de jubilación, con mayor razón un país como Colombia.
Trabajo formal para una base mas amplia de cotizantes, trabajo de calidad, incentivo al emprendimiento, una economía diversificada, eso es lo que necesitamos.
