Pensamiento crítico
La educación marca el derrotero de la conducta humana. Nadie nace aprendido, el ser humano es la criatura del universo que necesita aprender toda la vida. Frente a las nuevas rectoras del pensamiento humano, las redes sociales, tenemos que formar al niño, al joven en el PENSAMIENTO CRÍTICO. No podemos tapar el sol con las manos.
El imaginario cultural va cambiando como cambian los tiempos atmosféricos. Antes construíamos muros para no “contaminarnos con el mundo” hoy el espacio es el camino normal y permanente del internet. Imposible aislar al hombre. La tecnología de la comunicación trasforma todas las relaciones sociales y convierte al mundo en una aldea global en la que el espacio y el tiempo son abolidos y los hombres tienen que aprender a vivir en estrecha relación, como señalaba el sociólogo canadiense Herbert Marshal McLuhan.
De modo que se exige formar al hombre con sentido crítico, que no se trague las cosas enteras. Hay gente tan superficial en su conocimiento que camina porque ve caminar, no opina, no aporta, anda como un marciano, fuera de la realidad y carece de sentido crítico para analizar lo que oye, lee y ve. ¿Para dónde va Vicente? Para donde va la gente. Oye cantar al gallo pero no sabe dónde. No se está ofreciendo una educación liberadora en donde el joven aprenda a cuestionar, que se dé el lujo de investigar, que no se trague entero lo que oyó en clase. Con mucha frecuencia se hacen unas lecturas absolutamente sesgadas de la historia. Las posturas viscerales sí que son frecuentes en personas resentidas y marcadas por ideologías que les castran cualquier sentido crítico. Hoy aparecen nuevos fanatismos, tanto en el ámbito político como en el ámbito religioso. Posiciones verticales me causan miedo. Ordinariamente los resentidos cuando llegan al poder son los tiranos más crueles.
Un Hitler tuvo una infancia y adolescencia con muchos fracasos y después, ¿quién llegó a ser? Enseñemos a los estudiantes a tener una mirada holística de los acontecimientos, no hay nada más irreverente que la ignorancia. A muchos estudiantes los envenenan en la universidad, sobre todo en algunas facultades de ciencias humanísticas y económicas. Con los fanáticos es imposible dialogar. Hay que huir del terco, no vale la pena confrontar ideas y enfoques: ellos siempre tienen la razón. Como le oí decir alguien: todo el mundo tiene la razón mas no la verdad. Creíamos que habíamos superado los fanatismos políticos y religiosos, ¡no! Por favor, estamos lejos de ello. Parecía que los odios étnicos, culturales, sociales, etc., eran de época de bárbaras naciones ¡No! ¡qué va! En las redes sociales que no tienen ningún control se encuentran los más sucios y abyectos insultos. Se irrespeta al otro de la manera más alarmante y como no existe ninguna sanción, entonces a darle rienda suelta a la pasión y al odio. Se quiere desenterrar a Franco para juzgarlo. ¡Qué horror! No nos queremos reconciliar con el pasado. Entonces, sigamos sembrando en las nuevas generaciones el odio. Que los mayas se levanten y masacren a los aztecas por tantos sacrificios humanos cometidos por estos. Podríamos seguir enumerando terribles hechos históricos.
