Pasodoble de Villamil
El líder comunitario Hugo Yara Ortiz y su esposa Leidy Almanza Castro, nos invitaron a la celebración del cumpleaños de la Banda Sinfónica “Manos y Sonidos para la Paz” de la Comuna 9, agrupación de muchachos y niñas de ese sector de Neiva. En Navidad habíamos estado en su barrio, el Virgilio Barco, para celebrar una novena de aguinaldo y admirar el talento de los jóvenes, en cuya Banda están los dos hijos de la pareja. Hugo Alexander, el mayor, canta y toca el órgano y no sólo pertenece a la Sinfónica, sino que está creando con siete jóvenes, el “Combo Manos y Sonidos”, de música tropical. Samuel, el menor, además de cantar, toca Redoblante. Para orgullo de sus padres, los jóvenes que cursan 9° y 4° grado son excelentes estudiantes. En diciembre, escuchando los villancicos, observamos una Banda con talento, dedicación y constancia, cualidades necesarias para augurar un prometedor futuro.
Nos impactó la calidad del director, Jairo Yesid Hernández Sánchez, exintegrante de la Banda Sinfónica del Huila. El ex Secretario de Cultura, Raúl Rivera, presente en el onomástico, relató que Hernández no sólo es experto y enamorado de la música, sino administrador de empresas. Ha sido tres veces gerente del Banco Agrario en sucursales del Huila. Ahora está dedicado a convertir a los jóvenes de La comuna 9 en apasionados músicos. Empezó con 17 y ya cuenta con 32 integrantes. La Banda ensaya en la Casa Cultural Comuna 9, construida gracias al esfuerzo de la junta comunal que presidía Luz Marina Gasca, con apoyo del anterior alcalde de Neiva.
Los instrumentos los consiguió Raúl Rivera. Escuchando los villancicos, le pedimos al maestro Hernández, que montara la música del pasodoble “Jorge Herrera”, compuesto en homenaje de mi esposo, oriundo de Fusagasugá, por el director de la Banda Municipal de Valencia, España, Jesús Muñoz. La letra es del grandioso huilense, Jorge Villamil Cordovez. Una estrofa dice: “Desde Fusagasugá, bella tierra de las flores, buscando una Margarita, en el Huila encontró sus amores”. El maestro hizo la tarea y la noche del cumpleaños, estrenó el pasodoble. La piel se nos erizó, como dice la Grisales. Gracias profesor Hernández por su gesto y por incentivar el talento de nuestra juventud.
