Parapeto. - Solidaridad con Álvaro Uribe.
Se ventila una enorme preocupación en el país con respecto a la elección de los “magistrados” de la mal llamada Jurisdicción Especial para la Paz. Existe desconfianza por los personajes que han intervenido en la escogencia de los 51 miembros de la misma. Tres sujetos extranjeros con pasados oscuros, señalados de haber tenido relaciones, non santas, con grupos al margen de la ley en sus respectivos países, Eta en España, Sendero Luminoso en el Perú, y los Montoneros de Uruguay, han sido los encargados de seleccionar a los nuevos jueces de esa exótica figura de jurisdicción especial con la que se pretende administrar justica, algo similar a la que vivimos en épocas de Cesar Gaviria, “la política de sometimiento a la justicia”, y ya sabemos cómo terminó esa pérfida experiencia que permitió que la majestad de la justicia en Colombia finalizara arrodillada ante el crimen organizado. El Tribunal de marras se ha diseñado a la medida de los intereses del grupo rebelde y criminal de las Farc. El gobierno Santos ha dictado ya las intenciones de la mal llamada Justicia especial, pues sus adictos informadores no se paran en pelos, y advierten lo siguiente: “La idea es que los criminales de guerra salden sus deudas bajo el esquema de la justicia restaurativa, cuyo eje es la reparación de las víctimas, y no necesariamente la cárcel para los victimarios”. Es decir, los crímenes de lesa humanidad y sus responsables de, por ejemplo, para hablar de algunos crímenes de esa categoría, como Bojayá, en el Chocó, queden libres, en donde lanzaron a una iglesia una bomba y asesinaron a más de 100 indefensos ciudadanos que se habían refugiado en ella. O que tal, los 84 ciudadanos que fueron incinerados con la explosión de una tubería de gas dinamitada por ellos en la localidad de Machuca, Segovia Antioquia, o la aterradora masacre cometida contra la familia Turbay Cotes en el Caquetá, o la destructiva toma de Mitú, o el secuestro de más de 3.000 ciudadanos civiles en distintas regiones del país, o la última masacre de soldados y policías, ocurrida en el Cauca, cuando se encontraban durmiendo convencidos de la tregua que habían anunciado pocos días antes, a quienes remataron con bombas adosadas a sus cuerpos y filmadas por esos monstruos. ¡No! compatriotas esa clase de crímenes, y muchos otros más, no dan para aplicar una justicia restaurativa. Esos crímenes requieren, sin duda, de un castigo ejemplar para poder creer en la paz. ¡De lo contrario, Mamola! Pero al gobierno le salió “el tiro por la culata” con la vertical actitud asumida por Cambio Radical que no le votó la reglamentación a ese esperpento jurídico. A la luz de la verdad le queda imposible al gobierno ocultar su perversa intención de utilizar la tenebrosa herramienta jurídica, mal llamada Especial, como nuevo tribunal de inquisición; Vaya, vaya, ¡los pájaros tirándoles a las escopetas! Por ese motivo debemos defender lo que somos, y al líder que nos dirige, pues lo que vemos es un propósito diabólico del ejecutivo y las Farc para atentar contra la seguridad jurídica del presidente Uribe, y esa locura oficial no la vamos a permitir, por ningún motivo.
