Parapeto.- Si lo dice el Contralor General de la Republica, ¡Póngale la firma!
Que las Contralorías están en total descredito, hay que aceptarlo, y entrar a corregir las falencias, ya sea con reformas integrales, o desaparecerlas con cargas de profundidad y pasar el control fiscal al sector privado. Así de fácil señores.
Ha advertido el señor Contralor Nacional, que por la corrupción y el control posterior establecido por la constitución de 1991, los malandros del sector oficial, en contubernio con sectores privados, se roban 50 BILLONES de pesos al año. Que descarados los malversadores del tesoro nacional, Verdad? ¿Pero que más nos dice el Dr Carlos Felipe Córdoba, Contralor de la Republica al respecto?.
Veámoslo: “Afirma que no puede ser que la Contraloría General solo recupere el 0,4% de lo que investiga. TODO LO DEMAS SE PIERDE”. Nos recuerda que su antecesor, el Dr Edgardo Maya manifestó, que al año se pierden 50 billones de pesos. A la pregunta del periodista Yamit Amat sobre si ese fenómeno continua ocurriendo, el Dr Córdoba fue categórico afirmando: “Claro. Además, solamente vigilamos el 17% del presupuesto público”. Es decir, según lo dicho por el Contralor General, el 83% del presupuesto nacional no está auditado ni vigilado por ese órgano de control.
Me aterra saber que al hacer una simple regla de tres se pueda llegar a una escandalosa cifra de desfalco de los dineros públicos por acción de los bandidos oficiales monumental. Para corregir el desangre nacional el ente de Control, bajo su dirección, está tramitando un proyecto de reforma constitucional ante el legislativo con la esperanza de que el Congreso de la republica le ayude al país a establecer un eficiente control a la corrupción política.
A otra pregunta del entrevistador alrededor de la suspicacia de un sector de opinadores de oficio en procura de conocer si la Contraloría en manos del joven Director ha pensado en volver a instalar el control previo que existiera antes de la carta del 91, contestó: “No. Lo que se quiere es crear una función preventiva, cuya tarea es clarísima: advertir para que los errores vistos en los gastos del tesoro público se corrijan”.
El señor Contralor acepta que la Contraloría tiene hoy graves problemas en su modelo de control. “La Contraloría tiene grandes problemas, el control fiscal del país tiene una grave crisis”. A otra indagación del periodista sobre las contralorías territoriales y regionales el Dr Córdoba le informa a la Nación que el parágrafo del proyecto de reforma constitucional, que las mantiene, no es asunto de la misma contraloría sino que fue introducida, como mico, por el Congreso de la Republica.
Allí le falto contundencia al ilustre Contralor General, pues fue tímido para poner en blanco y negro una realidad de la cual todo el país se avergüenza: Las contralorías regionales, algunas de ellas, son unas purulentas oficinas públicas al servicio de los más infames intereses de muchos gobernadores. Los candidatos a ser elegidos como contralores (as) en cada departamento son señalados a dedo por los gobernadores y su elección está enmarcada por hechos politiqueros sin escrúpulo alguno, y luego de ser elegidos, se entregan a cumplir en los siguientes cuatro años, los más asquerosos deseos de sus benefactores.
Siempre he estado de acuerdo con la iniciativa que tuvo el excontralor Edgardo Maya, de acabar con las contralorías departamentales y centralizar todo el control fiscal de la Nación en una sola entidad pública, si cumple su función, o entregar esa actividad de control a empresas serias de auditorías especializadas en esa materia para la vigilancia de la inversión oficial.
A esas empresas privadas, o constituidas por acción de la reforma constitucional en que se ha empeñado el Dr. Córdoba, no le pueden meter diente los políticos de pacotilla que pululan en todas partes. Ante esta realidad, desoladora y triste, ¿que piensan hacer los candidatos a ser elegidos al cargo de gobernador en el Huila?
