Si en Venezuela llueve, por acá en Colombia no escampa
“El Sátrapa Nicolás Maduro le ha robado la Democracia a Venezuela”, y su riqueza, agrego yo. Eso lo dijo la semana pasada, ante la asamblea general de la ONU, el presidente de los EEUU; ¿pero de que nos asombramos aquí en Colombia, si el otrora mejor amigo de Maduro nos robó el Plebiscito?. Origen de la gran división que vive hoy nuestro país. No es cierto que haya paz. Eso lo vemos todos los días con los asesinatos de civiles y policías dentro del plan pistola de los delincuentes. El gobierno les ofrece la Paz, y esas bandas como respuesta le entregan los cadáveres de los policías asesinados. Es de conocimiento público que en el monte se refugian más de 480 disidentes de las Farc. Deambulan por campos y veredas rechazando los acuerdos que el gobierno les firmó, porque no les han cumplido. El gobierno lo sabe, y ahora se ha inventado, como cortina de humo para tapar los errores en que incurrió, que la reforma a la justicia se haría a través de un referendo, figura que colapsará pues el pueblo colombiano no confía en el gobierno nacional, por tramposo. Todo eso ocurre en un mar de confusiones, y de una ola de corrupción que inunda todas las esferas de la sociedad. Lo anterior es una verdad indiscutible y nos invita a buscar la unidad ante todo, por lo que se avecina. Álvaro Uribe viene liderando la conformación de una gran coalición de fuerzas de Centro Derecha con el ala conservadora del expresidente Andrés Pastrana, Martha Lucia Ramírez, Alejandro Ordoñez y distintas agrupaciones sociales, pues frente a la realidad que vivimos es necesario que se proceda a escoger muy pronto a uno de los nuestros como capitán del equipo, o contrario sensu, es posible según las circunstancias que se presenten que le indiquen al líder de la coalición que la solución pueda estar en preferir a una persona providencial del sector privado, creíble, ejecutor y absolutamente transparente para dirigir el estado colombiano ya que el tema central de la discusión política en estas próximas elecciones se debe dar, de cómo, y de qué manera, vamos a erradicar de una vez por todas la corrupción que se vive y se sufre en el país. Ese flagelo no puede ser bandera exclusiva de los grupos de Izquierda a quienes se les ofreció gobernar en Colombia, en Bogotá, en especial, y los alcaldes y funcionarios que los representaron resultaron más picaros que los voceros de los partidos tradicionales. Pero la peste de la corrupción copó e hizo metástasis en todo el territorio patrio. Hace 17 años se decía que la guerrilla tenía secuestrados a casi 500 municipios de Colombia y que sus alcaldes no podían ir a las cabeceras municipales porque estaban amenazados por los violentos. Ahora, después de aprobada la elección popular de alcaldes en 1.988, la corrupción se ha enquistado en muchos de los municipios de Colombia y tiene secuestrada a las distintas administraciones y le ha robado la esperanza al pueblo colombiano. En los más ricos, roban más, y la corrupción es proporcional a la riqueza de cada región, pero casi ninguna se salva, lamentablemente. Ese es el otro objetivo: ¡ganarle la batalla a los corruptos!. 28/09/17. Julioba.
