Parapeto.- Los pájaros tirándole a las escopetas; ¡Vaya, vaya!
Los colombianos, debemos recordar que nuestro país antes de los sucesivos gobiernos del Dr Álvaro Uribe Vélez, era un Estado fallido. Los violentos de las Farc y del ELN andaban por todas partes como Pedro por su casa. Lo digo por mi propia experiencia. Sobreviví a un secuestro que ordenó las Farc en febrero de 1.997. La soldadesca criminal a órdenes de alias “el paisa” cometió el delito que se concretó en el departamento del Caquetá. Debo decir que, por designios de Dios, salí “bien librado” de mi tragedia. Una vez afuera sentía pavor de viajar por las carreteras del Huila y del país. Temía que a la siguiente vuelta me esperara un nuevo reten de los narcoterroristas para secuestrarme otra vez, o quizás para asesinarme. Esto último ocurrió meses después durante una visita al municipio de San Agustín a la altura de la inspección de Los Cauchos. En fin, este era el panorama y el miedo, talvez el terror, que experimentábamos la mayor parte de los colombianos. Con Uribe en la presidencia las cosas cambiaron, para bien. Tuvimos un presidente verraco que puso a funcionar al estado en todo sentido, especialmente en el tema de la seguridad ciudadana. El pueblo se sintió seguro y pudo regresar a las carreteras, los campesinos a sus parcelas, y los colombianos la esperanza de una patria con futuro pues teníamos al frente de los destinos del país a un excelente mandatario que puso, a marchar las fuerzas militares y de policía para controlar la insurgencia, y a temblar a los violentos, pues ordenó combatirlos con toda la contundencia y el poder del Estado de derecho, con mano firme los acorraló y los sacó de sus madrigueras. La dictadura de Venezuela los albergó en sus fronteras brindándoles apoyo económico para que continuaran asolando a los colombianos. Lo que Álvaro Uribe hizo causó profundas heridas y resentimiento en los distintos frentes de las Farc, incluido uno en especial, el que las Farc bautizaron con el nombre del senador comunista padre del señor Iván Cepeda detractor del presidente Uribe, a quien la comandancia le hizo el reconocimiento por sus servicios prestados como avezado dirigente político de esa horda de criminales, y lo denominaron Frente “Manuel Cepeda Vargas”. Ahora Iván, lleno de odio y contando con el apoyo que le ofrecen desde el palacio de Nariño ha resuelto mediante visitas a testigos falsos presos en distintas cárceles del país, y a miembros de las mal llamadas organizaciones paramilitares, con el malvado propósito de pasar, de demandado, a demandante, como suele ocurrir con los aliados de los delincuentes de la izquierda armada, contando para ello con una corte (con minúsculas) de justicia plagada de mala reputación de algunos de sus miembros acusados de cometer un monstruoso delito contra la administración de justicia dentro de lo que se ha llamado, “El Cartel de la Toga”. Aquí se constituye esa inusitada figura que por arte de birle birloque, terminan los pájaros tirándoles a las escopetas. ¿El país puede creer las mentiras del señor Iván Cepeda, cegado por el odio hacia Álvaro Uribe? Colombianos: Somos millones de ciudadanos los que estamos dispuestos a no dejar que se cometa el atropello que ha planeado el alto gobierno y las Farc contra nuestro líder. En consecuencia debemos actuar ya. ¡Ganar el la consigna!
