Parapeto.- La vida de un Huilense, ni se compra ni se vende
Por estos días se ventila en nuestro departamento el tema sobre el abuso que quieren cometer algunas empresas explotadoras de Petróleo en el Huila que nos quieren meter, hasta por las orejas, el sistema Fracking para extraer del subsuelo, a grandes profundidades, el gas y petróleo que se encuentran “encapsulados” en estratos de la corteza terrestre a mas de 4.000 metros. Que se conozca, ese intento aún no se ha socializado con los habitantes de los municipios que se verían afectados por la utilización del método criminal del Fracking. Y por consiguiente se constituye en un atropello. Sabemos que el elemento vital para sobrevivir el ser humano, los animales y las plantas, es el agua, pura, potable y sin injerencia de productos que la pueda envenenar. ¿En qué consiste ese método arbitrario y dañino que quieren aplicarle a los pozos viejos a los que nos les han podido extraer todos los rezagos de gas y de petróleo? El método Fracking consiste en adelantar una fracturación hidráulica para extraerlos de reservorios históricamente inaccesibles. ¿Se justifica aplicar ese método en el Huila? No, de ninguna manera está justificado, y si ese método es tan perverso, como nos lo pintan, no lo podemos aceptar por ningún motivo. ¿Nos han consultado su utilización? Tampoco, y les aconsejaría a quienes desean hacerlo que se abstengan de realizarlo pues afectarían en materia grave a las comunidades que se verán intervenidas. Los huilenses ante el peligro que nos acecha nos debemos declarar en alerta permanente. No nos podemos dormir. No vaya y nos suceda lo que les acurre a las Boas, que terminan preñadas mientras duermen. La estrategia debe ser oponernos a tamaño desaguisado, local y regionalmente. Si es necesario acudir a litigios ante autoridad competente para evitar que esas compañías nos sorprendan de un día para otro. Elias, Saladoblanco, Oporapa, Isnos, Acevedo, Gigante, Pitalito, Timana, y demás municipios del Huila deben pronunciarse al respecto del Fracking en sus regiones. El propósito de quienes se empeñan en ponerlo en practica consiste en perforar a grandes profundidades un pozo recto hasta los 4.000, o más metros, luego a la perforación le dan internamente una curva en L, le adicionan un fluido “Fracking” que no es otra cosa que una mezcla de agua, químicos y arena que bombean dentro del pozo a muy altas presiones con lo cual fracturan las capas de la roca de enquiste por encima y por debajo del pozo. Con esa operación logran que el gas y el petróleo atrapados en la roca salga a la superficie junto con el fluido. Esa “sopa” química, contamina con metales pesados y elementos radioactivos subterráneos los estanques en donde se vierte, envenenan las fuentes de agua, infectan el aire por la perforación provocando enormes emisiones de gas metano que agravan el calentamiento global, inducen terremotos y daños a la salud que incluyen cáncer y defectos congénitos a las criaturas. ¿Qué tal la belleza del método criminal que nos piensan aplicar? Las opitas, señores, somos un pueblo pacifico, pero no somos majaderos. Al Fracking le debemos decir: ¡Mamola! Y sobre el asunto en comento, estamos obligados a apoyar a los alcaldes de los municipios amenazados y a las comunidades de los mismos para oponernos radicalmente al estropicio químico. 12/07/18.
