Opinión/ Creado el: 2018-11-29 01:37
Parapeto.- La verdad ante todo.
Existe preocupación en la ciudadanía, especialmente entre quienes votamos por el Dr Iván Duque, porque observamos que algunos medios periodísticos se empeñan en demeritar su tarea por el hecho de haber presentado, como prioridad, a estudio del Congreso de la Republica el proyecto de ley de financiamiento fiscal, con el que se propone recaudar 14 billones de pesos, cifra en la que se calcula el déficit presupuestal dejado por el irresponsable gobierno de la mermelada, y entonces, le han caído rayos y centellas, que atiza la oposición, de Petro y Robledo, especialmente a los estudiantes universitarios a efecto de que, infiltrados, entren a subvertir el orden público en las capitales de Colombia.
Nuestro presidente es un excelente mandatario: probo, inteligente, bien intencionado, conoce la problemática que vive la nación, y absolutamente respetuoso de las diferencias políticas que anidan en el congreso de la república. Inclusive los mismos medios que lo critican lo han entrevistado, y en sus presentaciones el señor Presidente Duque ha demostrado, con fortaleza, su amplio conocimiento de la delicada situación que heredo del gobierno anterior. Por ese motivo yo estoy convencido que quienes votamos por él no nos equivocamos. Es cuestión de tiempo.
Pero a veces hay necesidad de salirle al paso a las críticas y a la oposición haciendo presencia, no ante los medios privados, sino delante de las cámaras y los micrófonos oficiales para explicar serenamente y con autoridad, los planes y las iniciativas llevadas al parlamento por sus ministros. Ya el país conoció, desde el 7 de agosto pasado, por boca del actual presidente del Congreso, el senador Ernesto Macías, la realidad económica y social, de cómo el gobierno Santos entregó a su sucesor este maltrecho país.
Por esa misma razón el pueblo de Colombia no se puede llamar a engaño, pero hace falta mayor claridad didáctica para explicarle a los colombianos lo que el gobierno recibió y las fórmulas previstas por el ejecutivo para encontrar soluciones. Yo traigo a la memoria lo que ocurrió durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, 1974 a 1978 quien se encargó, enterado del malestar que se vivía por las condiciones leoninas en que se venía explotando el petróleo por parte de las compañías extranjeras, de explicar todos los días por la televisión al pueblo los alcances de los proyectos de ley mediante los cuales su gobierno fijaría la nueva política de Estado en materia de explotación de los hidrocarburos. Después de varias presentaciones los ciudadanos lo entendimos y salimos a las calles a respaldar al gobierno del Mandato Claro.
¡López se la jugó y ganó! Yo personalmente quiero ver al Presidente Duque explicando por el canal institucional su política económica y social, las bondades de sus proyectos de ley, y de actos legislativos, en un lenguaje práctico, llano, que le llegue al común de la gente. Y llegando directamente al pueblo veremos que este lo entenderá y lo respaldará, de esa manera, evitará que los “fedayines” del Congreso se encarguen de desprestigiar su gobierno. Además, el señor presidente cuenta con una bancada parlamentaria joven, valiente, inteligente, comprometida con su victoria, liderada por el gran colombiano, Álvaro Uribe Vélez, y ellos saben que si ganamos la presidencia hace 5 meses, ese triunfo hay que defenderlo, a como dé lugar, pues no llegamos a gobernar solo por cuatro años, sino por varios periodos más.
Nuestro presidente es un excelente mandatario: probo, inteligente, bien intencionado, conoce la problemática que vive la nación, y absolutamente respetuoso de las diferencias políticas que anidan en el congreso de la república. Inclusive los mismos medios que lo critican lo han entrevistado, y en sus presentaciones el señor Presidente Duque ha demostrado, con fortaleza, su amplio conocimiento de la delicada situación que heredo del gobierno anterior. Por ese motivo yo estoy convencido que quienes votamos por él no nos equivocamos. Es cuestión de tiempo.
Pero a veces hay necesidad de salirle al paso a las críticas y a la oposición haciendo presencia, no ante los medios privados, sino delante de las cámaras y los micrófonos oficiales para explicar serenamente y con autoridad, los planes y las iniciativas llevadas al parlamento por sus ministros. Ya el país conoció, desde el 7 de agosto pasado, por boca del actual presidente del Congreso, el senador Ernesto Macías, la realidad económica y social, de cómo el gobierno Santos entregó a su sucesor este maltrecho país.
Por esa misma razón el pueblo de Colombia no se puede llamar a engaño, pero hace falta mayor claridad didáctica para explicarle a los colombianos lo que el gobierno recibió y las fórmulas previstas por el ejecutivo para encontrar soluciones. Yo traigo a la memoria lo que ocurrió durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, 1974 a 1978 quien se encargó, enterado del malestar que se vivía por las condiciones leoninas en que se venía explotando el petróleo por parte de las compañías extranjeras, de explicar todos los días por la televisión al pueblo los alcances de los proyectos de ley mediante los cuales su gobierno fijaría la nueva política de Estado en materia de explotación de los hidrocarburos. Después de varias presentaciones los ciudadanos lo entendimos y salimos a las calles a respaldar al gobierno del Mandato Claro.
¡López se la jugó y ganó! Yo personalmente quiero ver al Presidente Duque explicando por el canal institucional su política económica y social, las bondades de sus proyectos de ley, y de actos legislativos, en un lenguaje práctico, llano, que le llegue al común de la gente. Y llegando directamente al pueblo veremos que este lo entenderá y lo respaldará, de esa manera, evitará que los “fedayines” del Congreso se encarguen de desprestigiar su gobierno. Además, el señor presidente cuenta con una bancada parlamentaria joven, valiente, inteligente, comprometida con su victoria, liderada por el gran colombiano, Álvaro Uribe Vélez, y ellos saben que si ganamos la presidencia hace 5 meses, ese triunfo hay que defenderlo, a como dé lugar, pues no llegamos a gobernar solo por cuatro años, sino por varios periodos más.
