Parapeto.- ¿La oposición actúa en derecho?.
Me he puesto a observar la conducta de los partidos de oposición, también, de cómo terminan las sentencias proferidas por las altas cortes influenciadas por los antagonistas, y el desaliento que sentí, lo confieso, fue mayúsculo, en razón, a que pareciera que todos marchan con un solo objetivo en mente: acabar, a como dé lugar, políticamente con el expresidente Álvaro Uribe. Ellos, los “lideres” de los partidos en pugna no le perdonan al Dr Uribe que sea el artífice de sus continuas derrotas.
¿Alguien sensato puede creer que en menos de 24 horas se haya pronunciado la cámara de Representantes de manera mayoritaria, se podría decir, abrumadoramente, sobre las objeciones formuladas por el Presidente Duque a la ley estatutaria de la jurisdicción Especial para la Paz en sesión apresurada que solo buscó obtener un resultado que les permitiera negarlas, y que después de la votación se solazaran porque habían “derrotado” al gobierno y al Dr Álvaro Uribe Vélez?. Lo único que se escuchó decir a los amigos del no a las objeciones fue que si tales objeciones se referían a temas de inconstitucionalidad la consigna era rechazarlas porque ya en esa materia “se había pronunciado la Corte Constitucional” en sentencia considerada por ellos, infalible y dogma, sobre el cual no existía ninguna posibilidad de revisión. Con esa actitud la Cámara de Representantes se castraba en una acción de auto vasectomía legislativa. ¡Increíble!. No paso a creer que los miramientos del presidente sobre las inconveniencias de esos seis artículos de la ley hubiesen sido considerados por los voceros de la rivalidad. No, nada de eso fue materia de análisis. La tarea, era derrotar a la persona sin importar lo que le pudiera suceder al país.
Con el resultado contabilizado en la Cámara se daba por descontado que en el Senado, cuando le correspondiera el turno de analizarlas, sería una pelea de “toche con guayaba madura”, decían algunos, y se llevaron una gran sorpresa. Quienes comandaban la resistencia no tuvieron la cortesía de analizar la propuesta de acuerdo formulada por el presidente Álvaro Uribe sobre dos de los artículos en pugna. No. Con Uribe no se podía conversar. Solo cabía derrotarlo, y ahí fue cuando se equivocaron de cabo a rabo, pues el gobierno defendió con la bancada amiga su propuesta, y bajo la dirección del huilense Ernesto Macías se dio el debate, y finalmente la razón y las matemáticas se impusieron sobre la amenaza opositora. Además, que con esa votación final se surtieron los trámites legales de las objeciones y el presidente del Senado ordenó devolver el proyecto a consideración de la Corte, en la que se originó su aprobación.
La razón, es que las objeciones se formularon por inconveniencias evidentes de orden interno, y además para evitar la consumación de la más vergonzosa impunidad a los actos atroces cometidos por las Farc. Matemáticamente se requería, para que las objeciones fueran derrotadas contabilizar 48 votos, y solamente lograron 47. El filibusterismo no se hizo esperar y algunos de los virulentos enemigos de Álvaro Uribe quisieron hacerle creer a la ciudadanía que 47 es más, o igual a 48, y no tuvieron el coraje de regresar al recinto a repetir la votación y acudieron a esa asquerosa figura de filibusterismo . Esa palabreja esta acuñada desde épocas inveteradas, desde que se conoció que “El filibustero hacia piratería solamente por el botín”. Le corresponde entonces a la Corte Constitucional resolver en las próximas semanas si está de acuerdo con sacar de la ley estatutaria los seis artículos objetados por el Presidente Iván Duque, o si resuelve responsabilizarse de las inconveniencias anotadas por el presidente de la Republica y echarse sobre sus hombros esa pesada carga que por muchos años avergonzará a nuestra sociedad sumergida en la negación de la extradición y en el lodazal de la impunidad.
