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Opinión/ Creado el: 2019-01-17 01:04

Parapeto.- La infamia como herramienta política. 2

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | enero 17 de 2019

Esa es la consideración que miles de colombianos nos hacemos cuando revisamos las noticias que se dan en los medios locales referidos a la condena a 17 años de cárcel que la justicia colombiana le impuso al Dr Andrés Felipe Arias, exministro de agricultura, hoy victimizado en los Estados Unidos y sometido a  crueles prácticas de detención,  a quien de forma vil lo han presentado a los medios encadenado durante  la audiencia en la que sus abogados pedían su libertad por considerar que el Dr Andrés Felipe no es un delincuente.

Lo que narro  en este artículo no tiene antecedentes en la historia política de nuestro país en los últimos 100 años. ¿Pero por qué actuó así el gobierno anterior y por qué presionó a la justicia para que se proifiriera tan monstruosa sanción?.  En aquel momento se decía que el joven ministro podría ser uno de los presidenciables con mayor opción de llegar a suceder al mismo presidente Uribe Vélez. Para entonces  los que montaron el tinglado habían obrado con la misma furia y venganza en contra de otros hombres de confianza del gobierno de Uribe, y habían logrado su cometido. Llevaron a la cárcel a los Drs Sabas Pretelt de la Vega y al Dr Diego Palacio Mejía, ministros de Gobierno y de Salud, acusados de dar puestos públicos  a dos  parlamentarios amigos del gobierno.

Pero en el fondo lo que existió,  y existe aún,  es un odio visceral, de algunos gacetilleros que se han graduado de enemigos del director del Centro Democrático, quienes se han empeñado en perseguir al  destacado líder político colombiano  y expresidente Álvaro Uribe Vélez ante la realidad de que los malvados no lo  han podido tocar con sus canalladas. El exministro Arias ha sufrido  la infamia de haber sido declarado culpable de un delito que  no cometió. Lo han condenado por ser amigo de Álvaro Uribe. Implementaron de esa forma el delito de amistad. Traigo a colación una frase de Don Antonio Domínguez Hidalgo: “Licito es tener un enemigo para no despreciarle, mas tenerlo para solo tenerlo es una infamia que aun en la cobardía de las mujeres halla honra en quien se les resiste”.

Quienes nos persiguen deben tener de presente,  que si nos vienen a exigir que abandonemos a un amigo en dificultades, eso jamás, jamás, jamás, sería como una infamia. Los incentivos creados en el sector agropecuario han existido siempre. Unas veces se llamaron de capitalización rural, y otras Agro Ingreso Seguro. Todos esos programas fueron concebidos  y dirigidos a incentivar el desarrollo agropecuario mediante subsidios.  Los ministros de agricultura, sin excepción,  los aplicaron y les sirvieron a los empresarios del campo. La diferencia entre los subsidios de antes, frente al de Agro Ingreso Seguro, radica en que el primero era subsidio,  pero el segundo, se basó en créditos con bajísimos intereses para los inversionistas del campo. Es posible que humanamente en algunos casos se hubieran equivocado en su implementación, pero nunca de manera premeditada, o de mala fe,  como quisieron hacerle  creer al país en el tema del Dr Andrés Felipe Arias, al punto de  llevarlo  a la picota del escarnio para desacreditarlo y deshonrarlo. Quienes tenemos claro su comportamiento como alto servidor público no aceptamos tanta ruindad en su contra, orquestada por un  gobierno que se convirtió en caja de resonancia de los adversarios de Uribe.

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