Parapeto: La corrupción, fuente de poder económico y político
El tema de la lucha contra corrupción ha tomado mucha fuerza en estos últimos meses en los que nos hemos visto obligados a permanecer en cuarentena a raíz de la amenaza real en que se ha convertido el virus Covid -19.
No por el temor que, unos más que otros, le tienen a la pandemia. El problema del crecimiento exponencial del contagio no se debe exclusivamente a la indisciplina de muchos, que ojalá lo terminen de entender y se queden en sus casas, conocidas las últimas cifras oficiales de contagios y muertes, 20.000 los primeros y 692 los fallecidos, sino también a la acción de los corruptos que no se paran en mientes para continuar en sus criminales andanzas.
Si se roban los alimentos o se roban parte del presupuesto destinado a fortalecer la asistencia en las UCI de los hospitales y para la compra de respiradores artificiales, están contribuyendo a más muertos por la enfermedad del covid-19. Personalmente me ha gustado muchísimo la campaña desplegada por la cadena de televisión RCN y su noticiero bajo la dirección del Dr Juan Lozano, quien todas las noches dentro del libreto tiene un espacio dedicado, con fuerza, a combatir y develar a los corruptos que, en esta crisis, diría, en este duelo, han sofisticado sus formas y prácticas para robarse los dineros del común sin importarles si esos niños y adultos que no reciben los alimentos y las ayudas medicas puedan morir por su actuar asesino.
En los últimos días el Dr. Juan Lozano ha entrevistado simultáneamente a los directores de los principales órganos de control como son, La Procuraduría General de la Nación, La Contraloría General de la Republica y al Fiscal General que unidos le han puesto la lupa a los piratas o filibusteros del erario público. Ya son más de 15 los alcaldes y al menos 2 gobernadores que han sido sancionados administrativamente y fiscalmente so pena de ser judicializados por actos criminales cometidos al apropiarse de dineros oficiales en la compra de kits alimenticios para las familias más pobres necesitadas de la ayuda de los gobiernos a todo nivel.
Esos mismos ladrones también se han lucrado de los contratos de adecuación de hospitales, la semana anterior escribí sobre el asalto al Hospital Universitario de Neiva en la inversión embolatada de $30.000 millones de pesos para la terminación de la Torre Materno Infantil, y le he pedido a los órganos de control que investiguen el accionar de los últimos 3 alcaldes de Neiva, anteriores a Gorky Muñoz, y a la vez, al ex gobernador del último cuatrienio para establecer responsabilidades fiscales, administrativas y penales de los contratos cuyo objeto haya sido la de proveer ayudas medicas a esos centros de salud, y los de ejecución de obras civiles. Muy bien por el Dr y amigo Juan Lozano y a la cadena RCN.
Alguna vez le escuché decir al exalcalde de Bucaramanga Ing Rodolfo Hernández, “que los que se roban los recursos del pueblo son unos HP; porque primero se roban el dinero oficial y luego con parte de ese dinero se hacen elegir”. La pérdida de los valores éticos se ha extraviado por cuenta de los salteadores de los dineros públicos.
Desde la mitad del siglo pasado en Colombia la ética se diluyó en desmanes, y perdió orientación la escala de valores tradiciones ancestrales y le dio paso a la guerrilla narcotraficante y a la corrupción de muchos políticos en nuestro país que, como lo dice el sacerdote jesuita Alfonso Llano Escobar en una de sus célebres columnas publicada hace unos años en el Diario El Tiempo: “esa clase de políticos cambiaron las reglas de juego de la economía y de la convivencia social colombiana”.
La opinión de muchos amigos de nuestro país, de origen extranjero, es que Colombia es un país lleno de corrupción, de mentiras, de bajos instintos, sin conciencia, ni remordimiento, donde el poder de la justicia no funciona. Un país en donde los delincuentes pasan por encima de los derechos de los ciudadanos honestos.
No es simplemente volver por los valores tradicionales sino de elaborar un nuevo concepto de hombre, de justicia, de trabajo y de responsabilidad al decir, nuevamente, del padre Alfonso Llano en su importante libro, “100 razones para hacer un alto en el camino”.
