martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-03-28 01:36

Parapeto.- Explicación no pedida. Acusación manifiesta

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | marzo 28 de 2019

El señor Juan Manuel Santos ha desplegado toda su artillería antiUribista para tratar de justificar el “mamarracho” de un proceso de paz que no arranca en su implementación todavía. El domingo anterior, por los dos periódicos de mayor circulación en el país, trajo a cuento un episodio que conocimos alrededor de una entrevista que se llevó a cabo entre él como presidente de Colombia  en ese momento, el Dr Alvaro Uribe como expresidente de la república y jefe del partido de oposición y su santidad el Papa Francisco en el Vaticano. Ventiló a su manera lo que significó la participación del Dr Uribe en esa cita, empeñándose en “pordebajiarlo” mostrándolo como el malo del paseo.

Lo que no fue capaz de mencionarle Santos  al Papa Francisco es que fue  él quien  alboroto el cotarro político que vive  nuestro país, y  se le debe la flagrante violación que  hizo su gobierno de la constitución colombiana al desconocer los resultados del plebiscito. Eso no más, era suficiente para que el primado de Roma se aterrara del comportamiento de un presidente de un país en conflicto. Atreverse a violar impunemente la carta fundamental mostró hasta  donde estaba comprometido el gobierno anterior y hasta donde era capaz de avanzar para concederles gabelas,  y ser el escudero del paso siguiente, con el fin de congraciarse con la horrenda impunidad que rodea ese proceso de marras. Luego, se ha querido congraciar con sus adláteres,  y fue así como el lunes anterior  en la revista Semana compungido pasó   a contarnos cual su “sufrimiento” cuando decidió ordenar dar de baja al jefe de las fuerzas subversivas, al señor Alfonso Cano.  

Todo lo que hace Santos tiene un propósito pérfido, y en este caso,  su accionar va  contra el gobierno de Ivan Duque, pues puede más su visceral odio a Alvaro Uribe, que sus gestos de amistad con las Farc. Santos tiene sus aduladores, que los hay, los hay,  entre quienes sobresale el señor Gabriel Silva, que no ahorra columna en el diario El Tiempo para vomitar su guayabo de fin de semana publicando  las peores diatribas y sandeces contra su antiguo jefe, el expresidente  Dr Uribe Vélez. El lunes anterior se le vino lanza en ristre haciendo comparaciones odiosas y pequeñas, en su afán de ultrajarlo, comparando las fuerzas  extremas de este país con bestias furiosas que todo lo arrasaban a su paso. 

Que pesar que Silva Lujan no tenga otra clase de argumentos distintos a la mentira, la infamia, la calumnia y un poquitín de odio hacia la fulgurante figura del señor expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien en algún momento lo tuvo como ministro de defensa de su gobierno. Ahora cree que mediante la felonía se va a congraciar con su nuevo jefe, Juan Manuel Santos. Álvaro Uribe no es el jefe de una fuerza política extrema de derecha. No Dr Silva. El expresidente  Uribe es el jefe de la extrema seguridad democrática en el país. ¿Qué hubiera sido de Colombia si Uribe no existiera?.

No es exagerado decir, que sin Uribe, Colombia se habría aproximado a la dictadura de Venezuela y estaría orbitando dentro de los países que giran alrededor de las directrices comunistas  de Cuba y de Nicaragua. Más del 50% de los colombianos seguimos las orientaciones del Dr Uribe. Por eso muchos compatriotas consideran que en nuestro país hay más Uribismo que Centro Democrático. Ahora estamos trabajando para que esas fuerzas, uribistas y del Centro Democrático, se muestren unidos como una sola fuerza electoral con las que ganaremos las próximas elecciones  en el mes de octubre próximo. ¿Por qué pregunto, el desorden y la guachafita le temen a Uribe?. Si queremos un país próspero, dejen jugar al Dr Uribe. 


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