Parapeto. El vergonzoso camino recorrido en el “control” del flagelo de la coca.
Podríamos afirmar, sin equivocarnos, que esa concesión entregada a las Farc como parte de los acuerdos de la Habana se ha constituido en una verdadera ignominia del gobierno Santos contra el pueblo colombiano. Ese acto oficial es deshonroso en toda su extensión. Razones suficientes acompañan al señor Fiscal General de la Nación para proponer drásticos cambios legales al porte y consumo de la mal llamada dosis personal que está llevando a porcentajes escandalosos de consumo interno. En este país en donde, desde la elaboración de un proyecto de ley, o de acto legislativo, hasta su aplicación, se escucha decir con ironía, “hecha la ley, hecha la trampa”, lo que significa que los malandros se burlan de las normas pues, con ley, o sin ley, hacen lo que les viene en gana. La fiscalía afirma en la propuesta que: “casi la mitad de 276 personas capturadas en flagrancia hace pocos días, eran expendedores, y todos quedaron en libertad porque decían que su mercancía era su dosis personal” Con esa ley laxa y alcahuete se mofan y dan vía libre al oscuro negocio de producción, elaboración y tráfico de estupefacientes con el cuento de la dosis personal, ya que el porte en la cantidad que sea, se les ha convertido en dosis personal. Por ley está establecido que la dosis que cada individuo puede llevar no debe ser mayor a 20 papeletas, es decir, 20 gramos , pero con la complicidad oficial los jibaros, convertidos hoy en narcotraficantes, en la mayoría de casos son portadores de 40, 80, 100 o 200 gramos y cuando son aprendidos por autoridad competente, una vez son presentados al juez para la imputación de cargos aducen que son dosis personales para las semanas siguientes, dos, tres, cuatro, o meses, según la cantidad que lleven, y son puestos en libertad. Lo insólito que vemos en este debate es que la Corte Suprema de Justicia en lugar de apoyar al Fiscal ha resuelto criticarlo y pretende que antes de cualquier reforma legal para establecer controles rigurosos a esa extravagante figura que le ha dado patente de corso a los narcos, es que el organismo de control debe “demostrar y probar que la finalidad no es la distribución, la venta, o el tráfico, pues simplemente no se puede condenar a una persona por llevar consigo droga. Que vergüenza señores de la Corte, ¿a quienes defienden Uds.? Muy bien por el Dr Duque que afirma que “No basta con reglamentar. Debemos eliminar la dosis mínima”. Así se habla y así se va a actuar ante el delito. Tan claro es el empeño del próximo presidente de los colombianos Iván Duque que se ha comprometido adelantar una revisión en detalle a los acuerdos aprobados, por el farragoso congreso de la mal llamada unidad nacional, entre las Farc y el gobierno Santos, entre otros, el de otorgar 16 circunscripciones especiales para la Paz a favor de las víctimas, pues no se puede aceptar lo que con sofismas y pos verdades defendió el sábado anterior el exministro Juan Fernando Cristo, quien solo se acordó de las víctimas del conflicto armado 16 años después de haber ocupado durante todo ese tiempo la silla que le correspondió su padre, y con esa engañifa quiso meternos gato por liebre. Dr Cristo: Los maleantes no le “ponen los fusiles a las víctimas en la nuca”. Se los colocan y disparan en el cuello.
