miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-06-04 01:28

Parapeto: El covid-19 y el desarrollo agrícola, Incidencia

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | junio 04 de 2020

Por intermedio del Dr Alfredo de Angulo, médico y agricultor, vecino de la ciudad de Armenia fui invitado a escuchar el pasado 27 y 28 de mayo, por la aplicación Zoom, a un importante grupo de panelistas de distintos países de esta parte del mundo quienes expusieron los retos e innovaciones a las que han tenido que acudir como productores del cultivo de cacao con motivo del covid-19.

Cultivadores y representantes de diversas regiones de América del Sur, como el Perú,  Ecuador y Colombia, de Centro América, con Costa Rica,  Guatemala,  El Salvador, Panamá, Nicaragua,  Honduras, y Méjico, empresarios y dirigentes de cooperativas de productores, es decir, voceros de la cadena productiva del cacao, participaron y expusieron la manera como han venido sorteando la atención de sus cultivos de cacao, la comercialización del producto con el antecedente de la baja demanda internacional que la pandemia ha provocado en el mundo, que ha afectado también a la industria chocolatera, su liquidez y política crediticia, implementada por sus gobiernos en procura de mantener en alto el renglón agrícola que por excelencia ha venido creciendo en los últimos 40 años volviendo muy atractivo la inversión en ese cultivo generador de empleo y divisas para sus países.

Lo anterior, sumado a, la rebaja del dólar, en el entendido que el precio del kilo de cacao está regido por la bolsa de Nueva York, el cierre de restaurantes y almacenes de distribución de chocolate en todo el planeta. Me encanto conocer como ha sido la verraquera, el arrojo y valentía con la que les ha tocado, en cada región, paliar y defender al sector. Para mis lectores, considero que debo ponerlos en contexto con una breve historia sobre el desarrollo vertiginoso de este cultivo en el mundo entero: “la fuerte demanda en el mercado mundial ha develado un déficit del producto desde el año 2.013 hasta el 2.018 de más de 70.000 toneladas por año, y se calculó que ese déficit para el año pasado alcanzará la cifra de 180.000 toneladas de cacao seco y fermentado.

En nuestro país, yo no lo sabía, a través de su economía campesina en el año 1.905, Colombia fue exportador de cacao. El sector ha venido teniendo variaciones impulsadas por el gobierno y la Federación Nacional de Cacaoteros mediante incentivos a los productores y en los últimos cinco años los créditos de finagro han superado los $96.000 millones de pesos invertidos en infraestructura para un mejor aprovechamiento de la cosecha.

Antes de la pandemia las perspectivas del sector revestían toda la confianza en su mercado a nivel nacional e internacional. En ese campo las ventas al exterior han crecido en un 32%. El mercado internacional lo tenemos con países como Bélgica, Estados Unidos, Francia, Canadá, España, Alemania e Italia.

Existe un apoyo muy importante para los agricultores de parte de la Federación Nacional de Cacaoteros con créditos, investigación y asistencia técnica. Nutresa, del grupo Antioqueño, y la casa Luker juegan un importante papel en ayuda y acompañamiento a los producidores nacionales.”.

Con lo anteriormente dicho, el cacao es un producto ya globalizado razón de más para que la cadena cacaotera sea una gran familia que con imaginación no permitió que decayera tan importante renglón de la economía campesina en este tiempo de crisis en Latinoamérica y en el África.

Como primera conclusión, en el desarrollo del evento logre una comunicación por Whatsaap con los panelistas para proponer, sin ser productor, la creación de una gran federación de cacaoteros Latinoamericana que lidere acuerdos internacionales con los chocolateros a fin de establecer un precio de sustentación del cacao en época de crisis como la que estamos viviendo hoy en el mundo entero.

Otra conclusión que escuché con atención fue la de que el consumo de cacao alcanza solamente al 40% de la población mundial y aún queda un 60% por abastecer.

Una tercera conclusión que aplaudí, es que con la crisis se evidencia una revalorización de la tierra en el sector agrario. Colombia tiene 40 millones de hectáreas aptas para cultivar y solamente aprovecha, a la fecha, 7 millones; esto es, un escaso 17,5%. Quiere decir que el potencial que tenemos los colombianos es de 33 millones de hectáreas que debemos explotar.

A lo anterior hay que agregarle que, por lo atractivo del cultivo de cacao, se evidencia un regreso de mayor cantidad de jóvenes a trabajar en el campo. Y finalmente, como cuarta conclusión deduje que, estamos muy atrasados en el fortalecimiento del sistema cooperativo agrícola para alcanzar un musculo asociativo que requiere con urgencia el campo colombiano.