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Opinión/ Creado el: 2020-06-24 01:04 - Última actualización: 2020-06-24 01:05

Parapeto: Desierto sí, pero su expansión bajo control

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 24 de 2020

Por Julio Bahamon

Ya con esta columna son más de cuatro las que he escrito sobre la importancia de cuidar y ofrecer posibilidades de desarrollo económico al norte del Huila con el fin de interesar al gobierno departamental en darle una solución definitiva y a largo plazo a la economía campesina de esta zona de nuestro departamento. Hay varias razones que he tenido en cuenta en mi insistencia de priorizar en el plan de desarrollo y reactivación económica, ahora en manos del Ingeniero Civil Dr Luis Enrique Dussan vecino de Campoalegre, capital arrocera de Colombia y talvez, mancomunidad pionera en programas de riego y adecuación de tierras en el sur del país con el encargo de que sea tenida en cuenta. Yo pienso que la zona norte del Huila ha sido, es, y si no ayudan continuara siendo las más olvidada y marginada del desarrollo regional a través del tiempo. En vida de los  ilustres senadores norteños,  Don Alberto Galindo oriundo del municipio de Villavieja, del distinguido jefe Conservador Dr Felio Andrade Manrique, oriundo de la inspección de San Andrés del municipio de Tello ya fallecidos,  y de nuestro apreciado exministro, exembajador  e igualmente  senador liberal Dr Guillermo Plazas Alcid,  Barayuno  por excelencia, quien para fortuna de todos aún vive en la ciudad de Neiva, se quiso adelantar un proyecto de irrigación en el norte del Dpto  que beneficiaría  las localidades de Tello, Aipe, Baraya, Villavieja y Colombia mediante la construcción de obras hidráulicas con las que se adecuarían y se incorporarían a la economía del país  más de 15.000 hectáreas. Originalmente se le llamo, distrito de riego,  Boquerón - Las lajas, luego con los años, y después de muchos estudios, distrito de riego, Cabrera- Venado- Tres pasos. Lamentablemente todos los esfuerzos que se hicieron en la región no recibieron la debida atención del gobierno nacional y se frustró. La disculpa oficial siempre fue la de que ese proyecto era económicamente inviable. Sin embargo, con el correr de los años se adelantaron otros proyectos en distintas áreas del país y en el mismo Huila, algunos muy onerosos en sus inversiones, pero se llevaron a cabo. Como ejemplo ahí están, entre otros, los distritos de Tesalia – Paicol con más de 7.000 has, y en el Tolima, el del triángulo del Tolima, con 30.000 has, y quienes los impulsaron tuvieron muy claro que agricultura se escribe, con AGUA. Por estos días de pandemia, he leído que por el natural cuidado que la misma naturaleza le ha proporcionado al desierto de la tatacoa, sus terrenos áridos se han visto nuevamente revestidos de pasto teatino, arbustos, y alguna fauna y flora que había sido devastada por el arribo desordenado de “turistas” que pocos meses antes se habían convertido en depredadores de la zona, y reverdeció la región.  Regreso a la propuesta formulada por el Expresidente Alfonso López Michelsen en los años 70, quien afirmó: “El futuro de la economía campesina del norte está en la adecuación de sus tierras mediante la construcción de pequeños embalses aprovechando su topografía natural acondicionando las cárcavas que se han formado por miles, con el fin de acopiar el agua en el invierno, llenar esos embalses y tener posibilidad de su aprovechamiento en épocas de sequía”. Por ese motivo, sin ser amigo de las áreas desérticas, creo que hay que conservar en el norte lo que llaman desierto, pero hay que evitar al máximo su expansión. Los pequeños embalses deben localizarse alrededor de la zona del desierto para evitar su crecimiento y extensión. Tener un desierto no es ciertamente un tesoro, mas bien es un pesar porque en un desierto hay pobreza, y no existe suficientemente vida ni naturaleza. Pretendo pedirle al editor del Diario del Huila, que nos ayude y se publiquen las fotos adjuntas para visualizar la recuperación de áreas áridas que, bien pueden ser copiadas en el norte de mi departamento.