Parapeto: De frente unidos contra la corrupción
Lo positivo de la pandemia que nos azota es que muchos colombianos creemos que debemos cambiar, y la cuarentena que nos detiene nos ha servido para repasar la lección y aprender de una vez por todas que la solidaridad y la caridad debe movernos a apoyar a los más débiles y a los sectores mayormente necesitados y vulnerables que requieren de la ayuda de la comunidad y del gobierno, cualquiera que sea. No son muchos los casos, pero son inmensamente escandalosos.
Que un alcalde, o un secretario de despacho, o que un gerente de un organismo público y con mayores veras, de un hospital de primera categoría y en el caso que nos ocupa, Universitario, además, se roben los recursos de la salud y malbaraten los dineros oficiales dispuestos para la construcción de instalaciones físicas que deben servir a la comunidad, es un crimen que clama al cielo.
No a Cielo la fulana que conocemos de marras, y cuyo consorte se encuentra disfrutando de la casa por cárcel en su mansión ubicada en el costosísimo condominio de Ruitoque en la Mesa de Los Santos en el Departamento de Santander después de haber aceptado que se robaron cerca de $52.000 millones de pesos del Plan de Alimentación Escolar PAE. Este y cualquier otro delito parecido es una contravención inaceptable y abusiva que dejó sin alimentos a miles de niños en todo el país. ¿Lo saben el Procurador doctor Fernando Carrillo Flórez, el Fiscal general y el Contralor de la Republica? ¿Y si lo saben qué opinan del asalto a la niñez desamparada? ¿Es suficiente darle a ese desalmado y a su familia casa por cárcel y que sigan gozando de los millones que se robaron?
Antier conocimos la noticia de que en el Hospital Universitario Hernando Moncalenao de Neiva, durante el gobierno anterior de Carlos Julio González Villa se suscribió un contrato cuyo objeto era terminar las obras de la Torre Materno Infantil por algo más de $5.000 millones de pesos, y ahora, a raíz del coronavirus, y once años después, la nueva gerente del Centro Médico más importante del sur colombiano, la Dra. Constanza Sastoque, aterrada pero valerosa ha puesto en conocimiento de la actual administración y de las autoridades de control la mayor estafa de que se tenga noticia en los últimos años. En primer lugar, se supo que, desde su comienzo, hace once años, se han hecho “inversiones” por más de $30.000 millones de pesos; que las obras contratadas no fueron terminadas por el contratista; que todavía hay áreas del edificio que aún no han sido intervenidas, o lo han hecho a medias.
De otra parte, que lo que hicieron en esa torre fue un vulgar maquillaje y se perdió el grueso de la inversión, como que se olvidaron de hacer las instalaciones eléctricas en un sector de la obra que hace inoperante prestar cualquier servicio por falta de las acometidas. y como tercer aspecto, se constató que se robaron toda la tubería del servicio de oxígeno cuyo valor es de aproximadamente $400 Millones de pesos. Para mí es muy grave lo que se robaron, pero es mucho más grave e importante el daño que le han hecho a la ciudadanía y al hospital de Neiva.
Con los $30.000 millones de pesos se creía que era suficiente para terminar la obra y ponerla al servicio de madres y niños del surcolombiano, pero no es así, ahora los pillos se solazan porque como aves de rapiña creen que pueden seguir con el festín corruptor. La nueva directora constató que faltan adecuaciones en los pisos superiores, del 5 hasta el 8 o 9, que todavía haría falta para terminar las obras y ponerla al servicio de las madres algo más de $60.0000 millones de pesos. Queremos claridad señores.
El anterior gerente del Hospital, medico Jesús Antonio Castro en su informe contestó olímpicamente que, si se robaron la tubería para el suministro del oxígeno que, entonces utilicen “balas de oxígeno”. ¡Descarado! Tanto el contratista de las obras, como el interventor y el supervisor, al igual que los exalcaldes, Ramírez, Suarez, Lara Sánchez y el exgobernador González Villa deben poner la cara y explicar que fue lo que sucedió y en donde está el dinero que hace falta.
Necesitamos cuentas claras y el chocolate espeso. Algo similar se conoce que ocurrió en la contratación pública de obras de infraestructura en su gobierno. Muchos ingenieros huilenses durante su estadía en el primer cargo del Huila, fueron víctimas de chantajes y de presiones indebidas por parte de esa caterva de bandidos que fungían como servidores públicos para presionar el pago de las “cuotas” que sus serviles colaboradores exigían a nombre del exgobernador.
También González Villa debe responder de cada contrato de obra civil que se firmó durante los 4 años de su mandato. Con esa modalidad quebraron a muchos de ellos. ¡No Mas! No debemos permitir que roben los de arriba, y menos que dejen robar a los de abajo. Invito al pueblo del Huila, en especial a los medios, a la clase dirigente del departamento a hacerle frente a los bandidos y ladrones que se han venido robando descaradamente nuestro departamento.
Señor Procurador Carrillo Flórez, señor Contralor, y Fiscal General, aquí tienen unos casos ciertos para que se luzcan y demuestren que realmente están poniéndole la lupa a los corruptos.
