jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-04-16 01:38

Parapeto: Compromiso de todos, mandar la mano al dril

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | abril 16 de 2020

Estoy totalmente identificado con el  editorial que en este prestigioso diario escribió el distinguido académico el Dr Alfonso Albarracín en el que nos informa, que por decisión del Gobierno Nacional todos los ciudadanos (as) cuyos ingresos mensuales sean de  $10 a   $15 millones de pesos mensuales tendrán que contribuir con el 10% de su salario al fondo de ayuda a los más necesitados afectados por la pandemia, y quienes reciban salarios superiores a los $15 millones de pesos mensuales lo harán con el 15% de su sueldo, incluidos los contratos de prestación de servicios a entidades del orden nacional,  departamental, distrital y municipal.

El editorialista, como propuesta adicional, extiende esa decisión del presidente Duque a las gobernaciones y alcaldías municipales.  Es obvio que los organismos descentralizados de todos los niveles administrativos se sientan también, aludidos y vinculados.

Hemos visto cómo importantes sectores financieros lo han hecho, no como han debido hacerlo, con generosidad y desprendimiento, sino con increíble timidez luego de haber liquidado utilidades en sus operaciones en el último semestre, de más de $ 13 Billones de pesos.

Guardamos la esperanza que la grave situación económica que afecta directamente a los niveles de menores ingresos, y que también pondrá en jaque a la inmensa clase media de nuestro país, mueva el corazón de los banqueros y sus chequeras a redoblar las ayudas, y que no le busquen la comba al palo para recuperar sus “ayudas”, ya que no se entiende que hayan aumentado el valor de las transacciones en los cajeros automáticos de $4.100 pesos a $9.000 pesos.

Lo cual quiere decir, que lo que dan a los pobres con la mano izquierda, lo quieren recuperar con la mano derecha, cobrando más en la utilización de los cajeros.  Igualmente, estamos obligados a que con lo poco o lo mucho que dispongan las familias con posibilidad de ayudar, proporcionalmente, debamos contribuir al suministro de mercados a las familias humildes de la sociedad. En donde vivo, el señor alcalde y los organismos comunitarios solidarios, como sucede en el sector del “codito”, nos han organizado para que acudamos a proporcionar mercados a las familias necesitadas de alimentos, pues ya a esta hora de la cuarentena muchas se han visto obligadas a colocar sobre las puertas de entrada a sus viviendas trapos rojos con lo cual indican carencia casi absoluta de comida.

En ese orden de ideas, y pensando en contribuir a señalar posibles fuentes adicionales que le ayuden al gobierno nacional a obtener importantes recursos  para atender los sectores mayormente afectados,  a las pequeñas y medianas empresas, de forma tal  que se les garantice su operación y evitar el despido masivo de trabajadores, con ese fin quiero  advertirle al gobierno dos renglones del presupuesto nacional de donde algunas de esas contribuciones, así sea temporalmente, sean utilizados, de inmediato, en la tarea humanitaria.

Estos son: 1.- La ley 418 de 1.997, reglamentada por el decreto 399/2.011, inciso 2 del artículo 6 de la ley 1106 de 2.006, creó La Contribución Especial de Obra Pública, fijando un impuesto del 5% al valor de todo contrato de obra pública en vías, calles, puentes, viaductos, puertos marítimos, vías fluviales, etc, y el 2,5 X 1.000 para los recaudos de todas las concesiones nacionales.

Que al menos esa contribución, que se originó para financiar la guerra en 1.997, sea destinada, ahora, para garantizar la salud, el empleo y la vida de millones de compatriotas.  2.- En el año de 1.998 se creó, por una sola vez, el Gravamen de Movimientos Financieros, lo que comúnmente conocemos como el 4X1.000. Primero se creó, estableciendo una contribución del 2X1.000, luego se elevó al 4X1.000, sumas que se cobran por toda operación, en todo el sector financiero, sobre toda transacción que se realice en el mismo. El sector financiero lo recauda y lo traslada al tesoro público de la nación.

Esta contribución o gravamen se está cobrando desde hace 20 años, y se creó para “salvar” al Sector Bancario de una colosal crisis, y el pueblo acudió a dar con su platica la solución. ¿No creen que ya llegó la hora de que esos cuantiosos recursos se utilicen, en estos momentos de crisis humanitaria, para apoyar al grueso de la población en premura de salud, empleo y de alimentos?