PARAPETO. – Arrodillados, ante el crimen organizado.
Si el congreso le aprueba al gobierno el proyecto de ley de despenalizar a cultivadores de coca de hasta 3,8 hectáreas nos quedaremos, con la vergüenza y con el conflicto narcoguerrillero. No entendemos el despropósito oficial que pone en peligro el proyecto de vida de 9,000.000 de jóvenes colombianos. Así de fácil, y así de cruel podría llegar a ser el futuro del país. Todo eso por cuenta de la tozudez del presidente de la republica de privilegiar a los peores criminales de la historia de Colombia. Pero veamos: En el mes de marzo anterior, la revista Semana en un importante artículo sobre la Droga analizó la problemática que se teje alrededor de este flagelo y concluyó lo siguiente: “Los niños y jóvenes se inician cada vez más pronto en el consumo de sustancias psicoactivas, y tienen más facilidades para comprarlas. En Colombia el 58% de las personas que recurren a las drogas tienen menos de 24 años, y el 78% viven todavía con sus padres. Y es que cada vez más jóvenes incursionan en el mundo de las drogas poniendo en peligro su proyecto de vida personal”. Las autoridades saben que regiones como el Catatumbo, Nariño, Caquetá y el Magdalena medio copan el 63% de la siembra y producción de clorhidrato de cocaína en el país y no hacen nada para erradicarlo definitivamente. De acuerdo con el Dane, en Colombia existen 9.000.000 de habitantes menores de 24 años de edad. El incremento del área sembrada en el territorio nacional pasó del año 2.013 de 48.000 hectáreas, a más de 200.000 en el presente año. Si los cálculos hechos por el ministro Gil Botero, al beneficiar con su descabellado proyecto de ley a quienes tengan cultivos de coca de hasta 3,8 hectáreas, equivale a aceptar que el país tendría algo así como 52.700 cultivadores de hoja de coca. A la cifra anterior le debemos agregar que por cada cultivador de coca se mueve una familia de por lo menos 5 miembros que dependen del sucio negocio que resulta de la explotación de la mata que mata, y la población cocalera se acercaría a los de 250.000 ciudadanos. Esa cifra representa el 5% de nuestra población. Allá hemos llegado, lamentablemente, por culpa de este gobierno laxo e irresponsable. Con la inverosímil propuesta del ministro Gil no se va a combatir la terrorífica amenaza que se cierne sobre nuestros hijos, que crece todos los días de forma exponencial, sino que ocurrirá todo lo contrario, señor ministro. Ud. lo sabe, y soberbio insiste en mantener el infundio para análisis del Congreso de la Republica. Por el contrario, se estaría estimulando las siembras hasta 3,8 hectáreas de hoja de coca a todos los cultivadores, y aumentaría la producción de clorhidrato de cocaína a cifras astronómicas que colocaría en vilo la viabilidad de Colombia como país libre y democrático. Ocurrirá entonces, que quien no tenga esa extensión sembrada, una vez sea aprobada la monstruosa criatura ilegal del gobierno, recibirá patente de corso para sembrarla. La pregunta es: ¿será que los congresistas de la unidad nacional no tienen hijos que defender, ni nietos que preservar? Por fortuna, este gobierno ya va de salida, pues como decía mi madrina Prescelia: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. ¡Bendito el Señor! Nov. 2 de 2. 017.Julioba.
