Parapeto.- Álvaro Uribe Vélez
“El talento puede dar prestigio, el valor puede dar soldados, la tiranía puede dar esclavos, pero solo la justicia puede dar la fuerza” (Silvio Pellico).
“Una justicia llevada demasiado lejos puede transformarse en injusticia” (Voltaire).
Lo que ha presenciado el país a raíz de la citación formulada por la Corte Suprema de Justicia a indagatoria al señor expresidente Álvaro Uribe Vélez como presunto determinador de delitos como el soborno, y la manipulación de testigos contra su archienemigo el senador Iván Cepeda, no deja de ser un colosal despropósito, en el entendido que, mientras el Dr Álvaro Uribe ha sido un gladiador de la democracia y se la ha jugado por el país, inclusive poniendo en riesgo su propia vida, el señor Iván Cepeda no tiene título distinto a ser hijo del célebre congresista comunista Manuel Cepeda Vargas, a quien en su “honor” la guerrilla de las Farc bautizo a la más beligerante columna móvil, por demás sangrienta y criminal, como. “Columna Móvil, Manuel Cepeda Vargas”.
Lamentablemente la Corte Suprema de justicia no aguanto la presión de los mamertos, y con la exploración contra el distinguido colombiano pretendió enlodar la imagen impoluta deL líder y patriota Dr Uribe Vélez.
Esa actitud nos pone a pensar que el alto tribunal ha actuado como corifeos de los bandoleros hecho que ensombrece la historia republicana de nuestra Nación .Aquí si podemos decir, sin lugar a equivocarnos, que los pájaros han terminado disparándole a las escopetas. Para el anterior régimen, Álvaro Uribe se convirtió en una persona incomoda a la que había que perseguir hasta el cansancio porque su liderazgo ha sido, es y será por muchos años, la fortaleza moral que defiende con pasión el Estado de Derecho, la Seguridad democrática, la Confianza en la Inversión y la Cohesión de nuestra sociedad.
A los voceros de la fallida revolución de las Farc, a los gobiernos totalitarios que obedecen el libreto que les dejara como legado el comandante Fidel, nuestro líder es la talanquera que impide el acecho de los corsarios a la dirección de la república. Vulgar persecución política orquestada desde hace cuatro años en el palacio de Nariño por Juan Manuel Santos Calderón, a quien este país lo reconocerá siempre, y la historia lo tendrá en cuenta, como el felón del siglo XXl, y el mayor traidor de la Patria. No de otra manera podemos develar los turbios y peligrosos designios en los que se había comprometido Santos a través de su mamarracho de paz suscrito con las Farc con los gobiernos de facto de Nicolás Maduro, Raúl Castro, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega, quienes tal vez esperaban en la penumbra, que de la Corte saliera preso nuestro valioso gobernante. ¡Mamola!, como decía un veterano jefe liberal.
El martes anterior los enemigos de la democracia se valieron de toda suerte de mecanismo innobles para atacar al expresidente y Senador. Lo insultaron, vituperaron, ultrajaron, pues aquellos grupos pendencieros salieron de concilios organizados por la izquierda totalitaria para fustigarlo, mientras que dentro del palacio de justicia todavía se sentia el tufillo de la inmoralidad protagonizada por los magistrados miembros del vergonzoso Cartel de la Toga. Esos son los instigadores de la persecución. A Álvaro Uribe este país le debe mucho, y por ese motivo es que lo estimamos y lo defendemos sin claudicar jamás. Cuente Ud. Dr Uribe con sus más de 15 millones de amigos que votamos por Ud. Somos ciudadanos de carne y hueso que tenemos claro lo que nos corresponde hacer para mantener su vigencia en la Republica.
