viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-05 03:08

Pan y rejo

Escrito por: Froilán Casas
 | julio 05 de 2017

A la tradicional frase que se aplicaba en la educación familiar de pan y rejo; el maestro Antanas Mockus popularizó una similar: palo y zanahoria. La cultura de los deberes en los que fuimos formados, de alguna manera, nuestra generación, se ha pasado a la cultura de los derechos. Todo extremo es vicioso se dice con gran sabiduría. Hoy no se puede corregir a los hijos o a los alumnos; si se hace, se afirma, quitamos el libre desarrollo de la personalidad. Cada uno hace lo que le venga en gana y eso es normal: modas extravagantes y obscenas, es el pan de cada día, -cuidado opine lo contrario-. Se emplean las calles para jugar fútbol y eso es normal. Los parques son un desastre, con frecuencia se convierten en letrinas, -claro, si no hay baños públicos, qué puede hacer el ciudadano-. La ciudad resulta cada día más agresiva, la cultura ciudadana está por los pies, las normas de urbanidad son artículo de lujo y se han botado al cuarto de San Alejo. En las familias no aparecen principios rectores del comportamiento humano, con frecuencia, los padres son los primeros deformadores de sus hijos. Hoy el niño siempre tiene la razón. Para los padres alcahuetas, sus hijos son un dechado de virtudes, son la divina perfección andando. Si pierde el año, -¿acaso se puede perder el año?-, el colegio y el maestro son los culpables. El Código Disciplinario o Control Interno, se queda letra muerta: hay funcionarios impotables e insoportables: cuidado se les llame la atención, si se les aplica una sanción, se les sale a deber. Aquí aparece la ley de la jungla: sálvese quien pueda. El escudo nacional de Colombia está bien ideado: LIBERTAD Y ORDEN. La libertad se esgrime por todos lados, el orden es ya un camino obsoleto y superado. Los profetas de la libertad aparecen por doquier, confundiendo libertad con libertinaje. Un Estado que solo tutela los derechos individuales, no es garantía de un orden social. El equilibrio  está en la ecuación: derechos – deberes = Libertad y Orden. El Estado ha venido menoscabando la patria potestad de la familia; la formación sexual que es un derecho inalienable de los padres, ahora el Estado le quiere imponer a los niños la ideología de género: el sexo es cuestión de cultura no de fisiología. Se van cambiando los paradigmas sin ton ni son. Aparece un colectivo vergonzante en donde la mayoría vive amordazada por temor a padecer el llamado ´bullying´ o mofa por tomar posiciones consideradas por algunos ya superadas. Los nuevos paradigmas llegan como una aplanadora aplastando todo lo que se oponga a ello. Esta cultura encuentra un terreno propicio en padres sin criterio e irresponsables ante la formación de sus hijos. Se ha venido formando como una especie de complejo social ante parámetros que llegan del mundo foráneo, especialmente del coloso del Norte, ante unos padres y maestros llenos de temor y cobardes para defender los principios morales y humanos que nunca cambian. En moral hay cuestiones innegociables; los valores no pueden  estar al vaivén de quienes más griten. Superemos los complejos culturales.
Froilán, obispo de Neiva

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