viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-09-01 03:57

País de defraudadores

Escrito por: Aníbal Charry González
 | septiembre 01 de 2019

Definitivamente el principio de la buena fe, como tantos otros principios,  se encuentran diseñados apenas en nuestra Constitución convertidos en letra muerta, porque en este  país desgraciadamente buena parte de la población  no tiene principios sino fines, presas de la codicia por el enriquecimiento torticero, lo cual se ve reflejado todos los días en la actividad tanto pública como privada, llegándose al extremo aberrante y pernicioso, de que lo que hay que presumir  en  la gente no es la buena fe en sus actuaciones, sino la mala fe, como que acude sistemáticamente a la defraudación para el logro de sus torcidos fines de lucro ilícito.

Es así como Fasecolda que agrupa el gremio de las aseguradoras, ha considerado en más de 100.000 millones de pesos, el costo de los fraudes solo contra el Seguro Obligatorio de  Accidentes de Tránsito –Soat-, para no mencionar lo que sucede en riesgos laborales, vida y salud, donde recientemente la Fiscalía develó una de las redes de estafadores mejor organizadas de este país de las tantas que hay   de defraudadores, con ganancias de más de 90.000 millones de pesos. Y  lo que es más grave y síntoma de la degradación moral de nuestra sociedad producto del ansia desmedida por el enriquecimiento fácil, integrada por enjambres de médicos, abogados, jueces, empleados públicos, trabajadores de la empresa privada, etcétera, que hacen posible que de 7 reclamos de cada 10 haya plena certeza de que hubo fraude.

Y es que los carteles de la defraudación son variopintos: en cirugías y tratamientos falsos, donde clínicas y médicos cobran sumas millonarias; dobles cobros en accidentes de tránsito con los Soat; facturas adulteradas de las prestadoras de servicios de salud para cobrar 2 y 3 veces el mismo servicio que se le ha prestado a una sola persona; falsas víctimas para defraudar el Soat; grupos de 30 mototaxistas que adquieren un solo Soat para atender sus accidentes;  jubilaciones anticipadas  de personas que argumentan falsamente padecer de graves enfermedades; autorrobos para exigir la renovación de equipos, y asegurados que reportan falsos daños a sus viviendas, son los 8 fraudes que tienen en jaque a las aseguradoras, por el éxito y las millonarias ganancias que se tienen por la defraudación, convertida por cuenta de los mismos asociados en una de las empresas criminales más rentables de Colombia, nutrida como la que más por miríadas de empresas  de esta índole, porque el que la hace no la paga. En suma como se ha dicho, país de defraudadores, donde el fraude es el instrumento normal y cotidiano de enriquecimiento, que es bien visto como viveza, también por buena parte de la población en medio, por supuesto, de la impunidad.

Escolio. Solidaridad de cuerpo de la clase política corrupta. Qué tal la perla del gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, al abogar cínicamente por el capturado contralor de su departamento, -que utilizó su cargo traficando con él para enriquecerse ilícitamente en más de 15.000 millones-, pidiendo misericordia para el bandido, esperando a ver qué decisión tomaban los jueces, porque no todo al que detenían lo condenaban. Para enmarcar.