Otra vez tembló
Nuevamente se presentó un movimiento telúrico a las 9 y 45 de la mañana del día anterior, provocando un pánico entre la población que reside en el área de influencia del norte del departamento. El epicentro fue localizado por el Servicio Geológico Colombiano en el municipio de Rivera, con una magnitud de 4,6 grados en la escala de Richter, a 28 kilómetros del sureste del casco urbano y con una profundidad superficial, menor a 30 kilómetros. De acuerdo con el informe reportado por la oficina del Sistema de la Gestión del Riesgo del Departamento del Huila, no se habían reportado daños, excepto algunos deslizamientos de tierra, en algunas vías terciarias del área de influencia. La ocurrencia de este evento natural nos hace repensar sobre la situación de los huilenses, porque presentamos un nivel alto de vulnerabilidad, ante la ocurrencia de un eventual desastre de carácter natural o antrópico. Estamos expuestos en cualquier momento a sufrir los efectos de una emergencia, producto del accionar irracional del hombre, como un accidente de tránsito, explosión, incendio, ahogado, fallas en las construcciones, contaminación de fuentes hídricas por derrames de petróleo y de sustancias tóxicas, etc. y los provocados por la madre naturaleza, como fuertes temporales locales, tormentas eléctricas, tronadas, inundaciones, avalanchas, derrumbes, terremotos, entre otros, para los cuales no estamos preparados, ni tenemos organizados y sincronizados todos los planes de emergencia, para prevenir y atender esta clase de calamidades, porque el accionar institucional y la dotación inadecuada de los organismos de socorro no permiten contrarrestar los efectos que ocasionarían los mismos.
Es indispensable que el Estado empiece a liderar un fortalecimiento de todos los organismos de socorro que se encuentran operando en el departamento. Se hace necesario dotarlos de los recursos humanos, materiales, vehículos y equipos necesarios para adelantar las labores de prevención y atención de desastres. Igualmente debemos asumir una cultura de la prevención. Debemos acatar todas las recomendaciones que emiten los organismos de socorro y las autoridades especializadas en esta temática. Con ello podemos disminuir el riesgo de afectación a la integridad personal de cada uno de nosotros. El año anterior, en el municipio de Gigante ocurrieron 146 sismos de baja magnitud y que los habitantes de esta localidad, no los sintieron. Ésto lo convirtió en el noveno municipio del país, donde más se presentaron temblores, en la vigencia anterior. Estamos expuestos a la ocurrencia de un terremoto, porque nuestro territorio está ubicado en zona de alto riesgo sísmico, que puede provocar pérdidas de vidas humanas, daños a las viviendas y a la infraestructura productiva, porque carecemos de una cultura de la prevención y las edificaciones no están construidas en su mayoría, con materiales sismo resistentes. Cuando ocurren esta clase de fenómenos naturales, la población y las autoridades empiezan a planificar y elaborar los respectivos planes de contingencia, para reducir los niveles de vulnerabilidad a que están expuestas las comunidades.
