martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-03-11 09:22

Otra vez nosotras las sacrificadas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 11 de 2019

Por: Cielo Ortiz

Este mes de marzo resultó toda una contradicción. El mes en el que se celebra el Día de la Mujer, que no es otra cosa que una fecha elegida para conmemorar la lucha de las mujeres por la igualdad de sus derechos, nos enteramos de la decisión de la Dimayor de cancelar la temporada de fútbol profesional femenino por falta de patrocinio. Apenas comenzó la polémica, una nueva realidad salió  flote: las jugadores eran acosadas sexualmente y extorsionadas para acceder a cupos que les permitieran jugar.

Y mientras tanto, también en marzo, hace menos de una semana, desde Alemania se anunciaba que la boletería para la Copa Mundo Femenina estaba agotada. Dos realidades distintas, en dos países totalmente diferentes, acerca de un mismo tema: el fútbol femenino.

Un tema que nos importa, no solo como mujeres, sino como neivanos porque las integrantes del Atlético Huila fueron las campeonas de la Liga Femenina Águila 2018. En medio del escándalo, la Dimayor ha dicho que se trata de una decisión presupuestal ante la falta de patrocinadores del fútbol femenino. Es claro que no hay razón para financiar temas que no son rentables. Pero lo que no se ha visto en este caso es que el asunto va más allá de unos patrocinadores: se trata de la pérdida de un escenario de oportunidad de igualdad y participación para las mujeres en su intento de llegar a territorios que han sido exclusivos para hombres.

Por eso el fútbol femenino debería ser mirado desde otra orilla, desde la protección de un escenario que les da oportunidades de igualdad a las mujeres, y en ese sentido no se trata de logos en una camiseta, ni de vallas en un estadio;  se trata de un compromiso que debería ser asumido con responsabilidad, con la participación de las entidades del Estado y como una apuesta de inclusión desde el sector privado.

La Federación Internacional de Fútbol Asociado no solo ha entendido el tema comercial sino que, justamente, ha trazado su estrategia para el fútbol femenino según la cual: “traza el camino que tomará la FIFA trabajando con todas las partes interesadas para adoptar medidas concretas para empoderar a las mujeres y las niñas, a que hagan del fútbol un deporte para todos y se opongan a la discriminación por género”. La FIFA también ha anunciado ayudas económicas para lograrlo, así que valdría la pena que la Dimayor pudiera contar si Colombia ha recibido dinero dentro de esa estrategia y cómo se ha invertido.

Lo siguiente que quiero plantear es que así como no se conocían todas estas irregularidades alrededor del fútbol femenino, puede que una situación similar se esté dando en otros ámbitos que han sido exclusivos para hombres y en los que las mujeres apenas se están asomando. Ante esta situación quisiera hacer una invitación y un llamado a que, como lo hicieron las jugadoras que se atrevieron, si alguna mujer cree que se le están bloqueando oportunidades en escenarios que han sido tradicionalmente masculinos, lo denuncie.

Es necesario que desde la administración pública empecemos a analizar estos temas y a estructurar formas efectivas de proteger, promocionar y financiar iniciativas de empoderamiento de las mujeres en escenarios tradicionalmente manejados por hombres, donde hemos buscado entrar sin éxito. 

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