Optimismo y conciencia
La consulta anticorrupción no pasó el umbral, pero los resultados están a la vista. Muchos dábamos por hecho que se lograrían los más de doce millones de votos que se necesitaban para que el congreso tramitara los puntos allí contenidos so pena de que el presidente mediante decreto reglamentara estas disposiciones.
Al respecto hubo muchas voces académicas y políticas que minimizaron el efecto que podría tener dicho mecanismo de participación ciudadana.
Lo cierto es que, esta consulta ya es historia, no solo porque ya no fue, si no por lo que representa. Un experimento social que debe tener un valor inmenso y que debe ser tenido en cuenta de aquí en adelante.
El 32% del censo electoral votó y sabemos que lo hizo, de manera libre y absolutamente voluntaria, con el único incentivo de buscar un cambio de manera directa, sin intermediaros. Generalmente el abstencionismo en Colombia ronda el 49 % es decir, que en Colombia la brecha de votos a pagar o a manipular se acerca a los ocho millones (si tenemos en cuenta el 20% restante que no votó en la consulta). De esta cifra en adelante tenemos un insumo importante para ir disminuyendo estos números a cifras que no resulten atractivas para aquellos que quieren seguir por la vía de la compra de los votos, una práctica que como vimos, se había tecnificado de una manera casi empresarial.
Es claro que hoy en día aún resulta muy difícil que la comunidad acuda a las urnas sin ningún incentivo material. Y para aquellos que tal vez no lo entiendan, deben saber que la presencia de líderes en algunos sectores deprimidos de las ciudades y pueblos ocurre únicamente en época de elecciones, y es de esta manera que esas comunidades aprovechan para suplir sus necesidades mas básicas.
Por supuesto cada día mas hay un factor de dejadez y de desfachatez, en el pensar y el actuar de ciertas personas que, de no ser por el transporte, la alimentación, y el dinero, no irían a votar ni porque de ello dependiera el futuro de sus hijos.
El cambio es inevitable, tengo optimismo en la reunión que se dé entre los sectores que apoyaron la consulta y el gobierno Nacional, esperando que en esta ocasión tal y como lo advirtió el uribismo, ahora si les suene la idea.
Sería lamentable que en esta disputa partidista que se ha generado entre el Centro democrático y los verdes, lo más damnificados sea el mismo pueblo.
Por último, se debe recordar que si nos fiamos en que el cambio únicamente debe darse en la clase política, no llegaremos a ningún lado.
