“Tras de cotudo con paperas”
Carlos Tobar
Como si las finanzas de los entes territoriales, gobernaciones y alcaldías, no fuesen altamente deficitarias, el gobierno nacional a través del Ministerio de Educación expidió un decreto reglamentando la prestación del Programa de Alimentación Escolar -PAE. Con este decreto el N°1852 del 16 de septiembre de 2015, en la práctica se desmonta de la responsabilidad de financiar dicho programa, descargándola en los entes territoriales. El aporte del gobierno nacional será tan pírrico como el que acaba de destinar para Neiva, donde según su secretario de educación, la asignación para la vigencia 2016 es de 46 millones de pesos (?) cuando en la presente vigencia fue de más de $5.000 millones.
No se entiende cómo se habla de que uno de los programas principales del gobierno Santos es la educación: Colombia la más educada, si los recursos que se destinan disminuyen en proporciones gigantescas. No pasa de ser un eslogan demagógico que queda al desnudo cuando se confronta lo que se dice con lo que se hace, sobre todo en materia presupuestal. La educación, así se diga que por primera vez se le dedican más recursos que a la guerra, cuenta con recursos abiertamente insuficientes. Las transferencias del gobierno central a departamentos y municipios son, en promedio, un millón de pesos estudiante año, cuando en los Estados Unidos, país con el que nos tratamos como iguales a la luz de los tratados de libre comercio, se dedican 27 millones de pesos estudiante año. Con ese millón de pesos se deben pagar maestros y directivos docentes, realizar reparaciones y mantenimiento de escuelas y colegios, dotar de material educativo para la labor docente, capacitar maestros, hacer el aseo diario de las sedes, prestar servicio de vigilancia, cancelar facturas de servicios públicos y un largo etcétera. Obviamente, con los magros ingresos propios, o de recursos de regalías o de los de libre destinación de SGP, los entes territoriales tienen que llenar los huecos inmensos que deja el gobierno nacional.
Los malos resultados en las pruebas de estado tienen aquí una explicación. No se puede alcanzar una educación de calidad, de “nivel mundial” como a boca llena pregonan los burócratas nacionales, si los recursos son tan escasos. Tampoco habrá jornada única, que entre otras cosas exige la alimentación completa si queremos que los estudiantes aguanten la jornada extendida.
Aparece así, para los nuevos alcaldes y gobernadores un primer traspié para el cumplimiento de sus obligaciones y promesas de campaña. Tendrán que amarrarse muy bien los pantalones para exigir al gobierno nacional, que tiene los recursos económicos centralizados en sus arcas, de manera tal que la educación no continúe siendo otra frustración social.
P. S.- En declaraciones de radio, el actual alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero afirmó, de manera tajante, que la lógica del propietario privado era incompatible con la prestación de un servicio público como el suministro de energía. Está abierta la discusión.
