“Le llaman democracia y no lo es”
Lucas Mateo Vargas Vargas
La realidad discursiva creada por los distintos medios masivos de comunicación y por uno que otro gobierno y ex gobierno, puede llegar a criminalizar, “democráticamente”, a las poblaciones vulnerables que se resisten a desaparecer por causa de las devastadoras ideas de progreso; y al mismo tiempo, pueden convertir al villano, que casi siempre es el politiquero derechista, golpista y corrupto, en un mártir y perseguido político, el cual quiere, sí o sí, evadir sus responsabilidades criminales. Esas nuevas realidades discursivas también suelen expropiar el discurso de los sectores vulnerables y victimizados, adoptándolos como propios en cuanto llaman al odio fratricida, declarándose abiertamente enemigos de las soluciones dialogadas a los conflictos. El caso más emblemático es el de la derecha recalcitrante disfrazada de democracia, que se adueña del discurso de la resistencia civil, para darle un uso “demo-fóbico”.
Últimamente hemos vivido el desgaste de las ideas, si fue que alguna vez las tuvieron, de los partidos de derecha en América Latina y cual “calco y copia” esa derecha colombiana que se declara en oposición al gobierno derechista de Santos, ha adoptado las narrativas del miedo que hablan de convertir a Colombia en una nueva Venezuela o en una nueva Cuba; igual lo dice la derecha brasilera y por eso le dieron un golpe mediático-parlamentario a la presidenta Dilma; como también lo dice la derecha argentina y por eso eligieron, gracias a las narrativas del marketing político, a Macri. Eso no va ser así mis queridos seguidores del centro democrático, mis queridos ingenuos desinformados, mis queridos “analfabetas políticos”: Colombia está a años luz de poder tener un gobierno que verdaderamente se preocupe por el pueblo de a pie.
Si en Colombia hubiera un gobierno parecido con el cubano o el venezolano, que pese a todas las contradicciones que puedan tener y a las fallas o aciertos, por lo menos los niños de La Guajira, del Chocó y de otras regiones del país no morirían de física hambre; las tasas de analfabetismo llegarían a cero; el acceso a la educación y a la salud no sería un privilegio sino un derecho, y así, por lo menos en parte, se evitarían las causas del conflicto armado.
Aunque se nos diga que vivimos en democracia, palabra por demás difícil de creer en la práctica, se nos violentan todos los derechos, pues no bastan con que éstos estén contemplados constitucionalmente si no se tienen las posibilidades de ejercerlos, según lo manifestaba Estanislao Zuleta, y es lo que por regla general sucede en nuestro país: unos derechos sin las posibilidades de ser ejercidos.
Y entonces cabe preguntarnos: ¿Qué es democracia? ¿Qué clase de democracia hay en Colombia: una sustentada por la falsa idea de libertad, de poder de consumo y de poder de decisión a través del voto en un país, que como dijera el Cura Camilo Torres, “el que escruta elige”? Es gracioso escuchar de parte del centro democrático y sus seguidores una idea de democracia defendida a ‘bala’ y con la perpetuación del conflicto armado, como diría la agrupación musical La Polla Records en su canción ellos dicen mierda: “Mogollón de gente vive tristemente y van a morir democráticamente”. Por otro lado, es interesante escuchar a los de la Unidad Nacional hablar de una democracia sustentada por instituciones sólidas, sobre todo de fuerza pública para ejercer la violencia legítima y democrática. Porqué en ningún lado de esos postulados democráticos se habla de la superación del conflicto social causado por las desigualdades, por la falta de oportunidades y por la concentración de la riqueza en pocas manos.
Tenemos que superar esas falsas ideas de democracia o de lo contrario tendremos el autoritarismo que quiere refundar la patria a punta de guerra con su “seguridad democrática” que dejó estela de muerte, violencia desenfrenada y enormes gastos en materia de seguridad; o tendremos una democracia ideada con base en instituciones sólidas que no es más que un pie de fuerza exagerado para reprimir los reclamos sociales en un país dicho democrático, ya que, citando otro aparte de la canción de la Polla Records, “…La moral prohíbe, que nadie proteste…”
Democracia es más que votar; es tener derecho a la posibilidad de hacer efectivos sus derechos sociales, económicos, culturales y ambientales, y además, ésta se sustenta con la participación y movilización popular.
