“Huila, un paraíso por descubrir”
José Israel Charry Calderón
La semana anterior tuve el privilegio de hacer un recorrido por los más acreditados atractivos del Departamento, en compañía de un selecto grupo de operadores turísticos de varias regiones del país, que nos permitió confirmar el título de esta columna. Maricela Vanegas Cardozo, Argemiro Ortiz Trujillo y Jimmy José Losada Campos, empresarios huilenses, en alianza con la Gobernación y la Secretaría Departamental de Cultura y Turismo, promovieron la invitación a treinta y tres representantes de igual número de agencias de viajes que operan desde Bogotá, Barranquilla, Ibagué, Armenia, Ibagué, Medellín y Villavicencio, para que conocieran la tierra de José Eustasio Rivera y Jorge Villamil.
Como se ha dicho, el postconflicto será propio para que millones de hombres y mujeres vengan a Colombia. En esa dirección, es plausible la alianza pública privada que nos ocupa. Un rápido recorrido de cuatro días nos dejó ver:
-El desierto de La Tatacoa en Villavieja, cuyo suelo muestra diversas texturas y colores como el rojo, el naranja, el verde de los cactus y el gris de Los Hoyos, que le dan un tinte especial y propio al suelo, con su cúpula celeste de la más baja polución lumínica.
-Neiva, con el city-tour, cuyas esculturas rinden homenaje y hacen memoria del gran compositor de Las Américas.
-Yaguará, un mar de aventuras, con una gastronomía exclusiva, la operación náutica y la insuperable riqueza piscícola.
-Rivera, el municipio verde del Huila, atractivo por el termalismo, bellezas naturales y variada gastronomía.
-Gigante, con su ruta cafetera y cacaotera y el paisaje que complementa ahora la represa de El Quimbo.
-Timaná, la tierra de La Gaitana, famoso por la riqueza cultural e histórica, propia del municipio más antiguo del Huila.
-San Agustín y San José de Isnos, patrimonio de la humanidad por declaratoria de la Unesco, rodeados de una belleza paisajística encantadora y subyugante, única, admirada por propios, nacionales y miles de extranjeros; éstos son, según investigadores, un destino “Mágico y sagrado”.
Para los invitados especiales, la sorpresa fue mayor al paso por cada uno de los pueblos opitas, que en su gran mayoría no habían conocido. La socialización de experiencias en cada uno de ellos con sus operadores locales dejó un compromiso resuelto para ‘vender’ el Huila a los colombianos y extranjeros, a quienes hacen llegar sus ofertas turísticas.
Algo muy importante también dejó este ciclo, hay mucho por hacer para que el Departamento responda a las exigencias de los turistas y visitantes. Así, bienvenidas estas iniciativas que nos enrutan por un sendero que será bien importante en la economía regional.
