jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-05 08:58

“El tiempo perdido los santos lo lloran”

Señor Presidente:

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 05 de 2014

Ahora pienso que Ud. no estaba preparado para tan alto encargo. La mitad de los electores colombianos que votaron por Ud. y consiguieron este año su re-elección con una escaza mayoría, estaban profundamente equivocados.  Ud. no conoce al país. Ud. no conoce a los colombianos. Ud. lo recorre en helicóptero pero desde allá no  siente latir el corazón del pueblo que en su inmensa mayoría es bueno y honesto. Los padres de familia, que son como los guardianes de la heredad  ganada en mil batallas desde tiempos inmemoriales que se pierden en la historia, no van a comprender, no van “asimilar” en sus conciencias que Ud. promulgue que 7, 10 ó 12.000 fascinerosos disfrazados de guerrilleros y algunos cientos de despistados  que los apoyan desde las ciudades  le impongan sus condiciones a   47´800.000 colombianos  que nunca se han untado la mano ni de sangre de sus compatriotas ni se lucran de la yerba maldita que destruye el cerebro  y el futuro de los adolescentes y de los jóvenes, aquí en Colombia y en muchos otros países.  Tienen diferentes opiniones, eso sí, algunas fuertemente encontradas , pero se identifican en que hay líneas que no se pueden pasar porque caeríamos en el vacío. La institucionalidad colombiana, uno de nuestros activos mas valiosos, ganada a pulso a partir  del 20 de julio de 1.810 -¡214 años de pulsos!- algunos sangrientos como Palonegro y la Humareda, para no hablar de la Violencia del siglo pasado,  y admirada por países vecinos, no puede entregarse por su afán de firmar una paz, que hasta ahora, en el fondo de las discusiones de la Habana, no se ve factible. La Equidad y la  Educación, sólidos y acertados pilares de su segundo mandato, anunciados con fasto y elegancia desde las columnas del Capitolio el siete de agosto, no caben en la Paz, también proclamada como el primer pilar, porque esa propuesta de “perdonar” el vil negocio de la droga, maldito en sus consecuencias, maldito en su lucro, destruye por sí misma cualquier intento de educación a las presentes y futuras generaciones. Como la barbarie, no puede quedar sin castigo, para sellar ahora y por siempre cualquier intento futuro de amañadas reivindicaciones mafiosas. Señor Presidente, si aún quedara algún respaldo popular a las autollamadas Farc,  se entendería el descomunal despliegue mediático y político que Usted ha desarrollado en los años de su mandato. Pero se justifica que su valioso tiempo se desperdicie en tantas idas y venidas por un tema que fundamentalmente es de seguridad ?  A unos grupos aislados, ya sin pueblo ni doctrina, que solo los une el lucro del cultivo, la cosecha y el azaroso tráfico de la cocaína, vale la pena dedicarle tanta tinta? No se necesita ser un genio ni un hacker para adivinar el contenido de los alegatos manidos que las guerrillas de inspiración castrista exponen en la mesa de la Habana. Si con el tiempo hasta tienen sonsonete en los tantos desfiles que les hemos presenciado. “El tiempo perdido los santos lo lloran” dice el adagio, que viene como anillo al dedo. Los colombianos en este caso también lo lloramos. Como por ejemplo el del Fiscal Montealegre y el del Director de su partido,  Roy Barreras, que debiera utilizarse, el del primero,  en investigar y castigar el delito, no exonerarlo, y el del segundo, trabajar por la Equidad y la Educación y no en complicadas elucubraciones acerca de los castigos y perdones para una Paz enredada en un ovillo que no tenía que ser.