“Demos el paso por la igualdad de género”
Esperanza Andrade De Osso
Esta es la invitación en 2016 que nos hace la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres,Phumzile Mlambo-Ngcuka “Un planeta 50-50: Demos el paso por la igualdad de género”. La estrategia de ONU Mujeres para conmemorar el 8 de marzo como día internacional de la mujer hace parte de la “Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, acordada por las y los líderes del mundo durante la Cumbre de las Naciones Unidas para la adopción de la agenda de desarrollo posterior a 2015, celebrada en Nueva York en septiembre de 2015.
Es así como el mundo sigue tomando conciencia de la necesidad de garantizar la igualdad material de género para lograr un desarrollo sostenible mundial. Los nuevos 17 Objetivos para el desarrollo sostenible ODS acordados de aquí al 2030 se centran en erradicar la pobreza, combatir las desigualdades y promover la prosperidad, y la protección al medio ambiente.
Uno de los puntos importantes para aspirar a este desarrollo sostenible tiene como protagonista “la paridad de género” que continua en el centro de las preocupaciones de la humanidad. Así los Estados acordaron en el 2015 incluir el ODS 5 “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Y compromete metas ambiciosas como poner fin a todas las formas de discriminación y eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, reconocer y valorar los cuidados no remunerados y el trabajo doméstico no remunerado, velar por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo, garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos, emprender reformas que otorguen a las mujeres el derecho a los recursos económicos en condiciones de igualdad; entre otros.
En el nivel internacional queda claro que es grande la deuda que se tiene con las mujeres. La justificación para incluir la igualdad de género en los ODM se fundamenta en una realidad contundente que expresa ONU Mujeres así: las mujeres trabajadoras, en promedio, siguen ganando un 24 por ciento menos que los hombres a nivel mundial. En agosto de 2015, únicamente el 22 por ciento de todos los escaños parlamentarios nacionales estaban ocupados por mujeres. Y la violencia contra las mujeres es una pandemia que afecta a todos los países, a nivel mundial, el 35 por ciento de las mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental”.
La comunidad internacional ya tiene un consenso básico frente a cómo se construyen sociedades prósperas, incluyentes y desarrolladas; las cuales deben tener como pilar la igualdad de género para hacer posible este escenario privilegiado. Aquí en este desafío somos corresponsables la familia, el Estado y la Sociedad. El Estado en su deber de aplicar la debida diligencia en la justicia y en la prevención de violencia, así como en la voluntad política de implementar políticas públicas que combatan la discriminación. La familia debe estar comprometida a cuidar sus mujeres y garantizar el pleno goce de sus derechos. Y la sociedad debe actuar sin indiferencia frente a la situación de vulnerabilidad, exclusión y falta de oportunidades de las mujeres.
Colombia no es ajena a esta realidad y grandes serán las expectativas del papel de la mujer como actora política y social en este momento coyuntural que se nos presenta, teniendo en cuenta que somos las mujeres las más impactadas por las secuelas negativas de la violencia, pero que en este momento parte de la reivindicación debida, se manifieste en nuestro papel de constructora de Paz por excelencia.
Hoy mas que nunca, las mujeres tenemos la responsabilidad de producir estereotipos de dignidad que destaquen todas nuestras capacidades de diseñar sueños para sacar adelante nuestra casta progresista, de construir con nuestro ímpetu en el desarrollo de la sociedad y de seguirle demostrando al Huila, a Colombia y al mundo entero que la mujer seguirá siendo protagonista de primer orden en el presente y futuro de la humanidad.
Todo ello lo expreso como mujer, como madre y sobre todas las cosas por mi compromiso con todos los ciudadanos de bien, que entienden que ser iguales es sinónimo de progreso y que juntos podemos superar los inconvenientes de este tiempo.
