“Crónica de una muerte anunciada”
Así como nuestro nobel Gabriel García Márquez plasmó en su libro
‘Crónica de una muerte anunciada’, un hecho realista ocurrido en su tierra natal, Aracataca, hoy la situación de la explotación de la minería en Colombia paso de castaño a oscuro, ya que en un principio se planteaba como una gran oportunidad para el desarrollo, pero su rumbo está conduciendo a la destrucción, degradación de ecosistemas y a su vez, la muerte de cientos de civiles.
La explotación ilegal de minería se convirtió en una mortandad, porque además de los que murieron el pasado miércoles a las once de la noche en Santander de Quilichao, están los que a lo largo de años han sido asesinados por robarles, o quienes han muerto por no pagar a ese conjunto de delincuencia que explota en forma aterradora la pobreza de la gente.
La minería nunca se formalizó ni se organizó en un país como Colombia, lo que condujo a una manifiesta ilegalidad, que es el gran drama de esta industria extractiva que es fundamental para el desarrollo de la nación.
El gobierno hoy sólo atina a decir por boca de su Ministro de Minas y Energía que nadie puede lavarse las manos en esta tragedia. Claro, porque las alcaldías no pueden hacer nada, las gobernaciones no tienen jurisdicción, las corporaciones autónomas son inútiles y en la ciudad de Bogotá no responden frente a un fenómeno como la minería ilegal, que es la más monstruosa expresión de la esclavitud antigua, en pleno siglo XXI.
Pero lo primero que se debe entender es que la extracción ilegal de minerales es un delito grave, pues es un robo de mineral, de dinero al país, a las regiones y a las personas que trabajan; también afecta al ambiente, nunca recuperado, y a la salud de todas las personas (debido al uso de químicos sin ningún cuidado).
Cabe decir que la minería en Colombia en un alto porcentaje es ilegal. De 14 mil actividades mineras apenas tienen título minero el 37%. En este sector cada cual hace lo que quiere, a pesar de que existe consagrado en el Código Penal, articulo 338, la conducta delictuosa "el que sin permiso de autoridad competente o con incumplimiento de la normatividad existente explote, explore o extraiga yacimiento minero o explote arena, material pétreo, por medios capaces de causar graves daños a los recursos naturales o al medio ambiente", así está el delito tipificado, pero no hay autoridad que haga cumplir las escasas normas.
Hoy por hoy uno de los departamentos más ricos en minerales es el Huila, a tal punto que grandes empresas y multinacionales ya han fijado su mirada en el Departamento. En los últimos 20 años fueron otorgados 43 títulos mineros en zonas declaradas de importancia ambiental. Ante estos hechos el Gobierno Departamental y la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM, deberán mirar con lupa cuál será la forma de exploración de estos títulos.
