sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-22 04:59

‘La panela se puso a mordiscos’

Carlos Tobar

Escrito por: Carlos Tobar
 | febrero 22 de 2017

Si usted, hoy, habla con cualquier persona –que no sean los corruptos que sabemos–, de cualquier actividad económica: comercio, industria, trabajo, sector público, empleado, obrero, productor agropecuario, campesino, prestador de servicios, importador, exportador, etc., sobre la percepción que tienen de su situación particular le dirá que ‘la cosa está pesada’. Esa percepción no solo es de su imaginación; es la dura y cruda realidad. No hay trabajo, el que hay está mal remunerado, la capacidad de compra se ha reducido de manera dramática, las ventas están en caída libre, los pedidos no aparecen…, en fin, el consumo nacional, el indicador por excelencia de la economía de cualquier país, está en franco deterioro. Todos los estudios y estadísticas oficiales y privadas, muestran que eso es así.

Cuando la pregunta es por la causa, casi por unanimidad los analistas y estudiosos, así como, la gente del común menciona la reforma tributaria presentada por el gobierno a finales del año pasado y aprobada, a pupitrazo limpio, en los últimos días de diciembre por el congreso de la república, como una de las principales razones para tal bajón. Si a eso, se le suman los costos crecientes de los insumos de producción nacionales: crédito, con intereses crecientes por las medidas antiinflacionarias del Banco de la República; gasolina y combustibles, con recargas de impuestos que ya superan el 50% del precio final de venta; tarifas de energía eléctrica, gas y servicios públicos domiciliarios; etc., tenemos un panorama general de las dificultades que agobian a la producción interna.

Definitivamente, lo que indigna a los ciudadanos es el manejo irresponsable que sucesivos gobiernos –especialmente el de Uribe y el de Santos–, hicieron de la bonanza de precios del petróleo de los últimos 15 años, que derrocharon en gastos inoficiosos y que, además, hoy sabemos, se dilapidaron buena parte en actos de corrupción. La explicación de porqué se nos impuso la reforma tributaria, cuya esencia fue el aumento del Iva, para casi todos los productos de consumo al 19%, es tratar de compensar la baja en el precio internacional del petróleo. Es decir, que los más pobres, los que menos tenemos vamos a suplir con impuestos el derroche de los malos gobiernos.

‘La panela se puso a mordiscos’, dice un refrán popular que se usa cuando se quiere destacar una situación llena de dificultades. Este año, que apenas empieza, amenaza con ser uno de los más duros de los tiempos recientes. La apretada de cinturón va a ser mayor que la corriente. Lo más probable es que la pobreza se dispare, la descomposición social crezca, la inseguridad prolifere, la calidad de vida de los ciudadanos descienda…, todo por los malos manejos de los gobiernos que nos han tocado en suerte, o mejor, los que hemos elegido. Si ahora que los escándalos de corrupción e ineptitud, los han dejado al descampado, parece llegado el momento de cambiar radicalmente las preferencias electorales. La solución está en nuestras manos. Estamos mamados de tanta corruptela y mediocridad.