‘Huila exige paz, acuerdos ya’
José Israel Charry Calderón
Un valioso núcleo poblacional del Departamento le dijo ayer a Colombia y el mundo que aquí también se es amigo y se quiere la paz, especialmente para las nuevas y futuras generaciones.
Con especial entusiasmo y colorido jóvenes y mujeres, especialmente, recorrieron las principales arterias de Neiva, para concluir en el Parque Santander, donde se cerró la marcha con una vistosa programación cultural y artística.
La jornada, para la cual se contó con muy pocos recursos económicos, suplidos por el fervor y la mística de sus promotores, fue un ejemplo de integración de diversos sectores sociales y gubernamentales. Entre ellos, es de justicia hacerlo, se contó el gobierno departamental con su máximo líder, Carlos Julio González Villa, a la cabeza, su gabinete, el alcalde Rodrigo Lara Bonilla y algunos de sus inmediatos colaboradores, la Cámara de Comercio de Neiva, Fenalco Huila, Asoccoph, Fundautrahuilca, el Comité Intergremial, la Asociación de Institutores Huilenses, la Asamblea Departamental del Huila, el Comité Humanitario del Huila, la Universidad Surcolombiana, la Universidad Cooperativa de Colombia, los docentes y alumnos de instituciones como el Liceo Santa Librada, la Normal Superior, el Ceinar y colegios de municipios circunvecinos de la Capital. Colaboración especial aportaron la Policía Nacional, la Defensa Civil y las entidades hospitalarias y de salud. Resaltar también el compromiso de los medios de comunicacional social y los periodistas, que hicieron una divulgación muy importante del evento.
Estas marchas, en palabras del ex ministro de Estado Guillermo Plazas Alcid, son como el agua aromática, que si no hacen bien, tampoco hacen mal. Por eso es incomprensible e inaceptable que haya quienes no participan de estas expresiones de vida y, lo que es peor, las critican o las subestiman. Qué error, qué egoismo, qué mezquindad, qué ruindad, qué pequeñez, qué ignorancia. Pero, en fin, de todo hay en la viña del Señor, según palabras bíblicas. Lo importante es que para los jóvenes ésta es una oportunidad de hacer conciencia y asumir un rol como sujetos activos en la construcción de su propio futuro, que no tiene por qué seguir siendo como el pasado que hemos tenido que soportar por más de medio siglo. La rancia politiquería y sus promotores son los grandes responsables del cáncer que carcome a Colombia: la corrupción. Entonces, a un lado los discursos populacheros, demagógicos y alienadores. El nuevo discurso es el dela paz, la reconciliación, la convivencia dentro de la divergencia, el respeto y el de la construcción de un país y una sociedad donde impere la alegría, la búsqueda de la igualdad y la prosperidad para todos.
