jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-03-31 07:59

‘Dar papaya’ es un derecho

Por Juanita Escandon Salazar

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 31 de 2015

No soy una persona que lee permanentemente el periódico o que ve frecuentemente las noticias. El argumento, es el mismo que el de muchos otros colombianos, que presiento que cuando acabe de verlas me quedará un sinsabor al enterarme de diferentes situaciones que dan cuenta de la mala fe de algunas personas. No niego que algunas noticias nos han dado muchas alegrías. 

Sin embargo, como digna representante de mi generación, me entero de la realidad del país a través de las redes sociales y de los relatos de mis amigos y conocidos.

De esta manera, en los últimos días he escuchado anécdotas acerca de atracos e intentos de robo, así como he sido testigo de estos sucesos y doy gracias porque no he sido víctima de ninguna de estas modalidades que podrían comprometer mi integridad, como si han comprometido la de muchas personas. 

Pero solo en un país conformista es donde damos gracias por conservar nuestra vida y llegar a salvo a nuestras casas, cuando en realidad este es un derecho que nos es inherente.

Es por esto que no me gusta escuchar la típica frase ‘no hay que dar papaya’, y es que yo soy una de estas personas que la da. Me gusta poder caminar por las calles de mi ciudad u otras ciudades escuchando música conectada a mis audífonos, o amenizar de esta manera los recorridos en transporte público. Me gusta y necesito poder hablar por celular cuando me estoy movilizando de cualquier manera dentro de la ciudad y quiero pensar que puedo cargar mis pertenencias dentro de mi maleta y que ahí estarán a salvo. Y así mismo me gusta hacer muchas más cosas. 

Por lo tanto, a todas las personas que piensan que es más obligatorio dejar de dar papaya que para las autoridades garantizarnos la seguridad que nos merecemos como ciudadanos, les pregunto ¿hasta qué punto las precauciones se nos han convertido en resignación frente a la escasa seguridad con la que vivimos?, ¿Estamos dispuestos a seguir sacrificando nuestra calidad de vida y el disfrute de nuestras ciudades para vivir con una seguridad que no nos está garantizada?

Personalmente yo me rehúso, e invito a los colombianos a dejar de culparnos. Los invito a denunciar y a exigir a las autoridades la seguridad que nos merecemos, empezando porque los crímenes, desde los más pequeños a los más grandes, dejen de quedar impunes.