viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-04 10:16

Álvaro Uribe-Diomedes Díaz

Es curioso el trasfondo surrealista que subyace la conducta del pueblo colombiano. Curiosa en verdad esta mezcla de ingenuidad camandulera, obcecación hipnótica, empeño heroicamente inútil.El nivel de crecimiento de toda comunidad lo da la catadura de sus líderes.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 04 de 2014

Ahí reside la salud de su tiempo futuro, el color de sus metas y el compendio de su historia. Con ese desvalido abecedario podríamos tejer la explicación de esta involución  donde, anestesiados hasta los talones, vamos de tumbo en tumbo sin conseguir no digo llegar, ni siquiera atracar en el primer desembarcadero que nos deparen estos idus de marzo  ancestrales y desconcertantes.

Nuestros prohombres del momento son Álvaro Uribe, Diomedes Díaz y Radamés Falcao. De este trío solo Falcao, gústenos o no el sube y baja futbolero,  es  merecedor –con atenuantes- de encarnar el orgullo nacional. 

El resultado de las elecciones acontecidas el 25 de mayo, ratifica lo descoyuntados de pensamiento y acción que podemos llegar a ser. Óscar Iván Zuluaga, rearmado a última hora por las artimañas del ex presidente, no obstante la mezcla de Tartufo y mandadero que exhibe sin pudor, triunfó sobre los cuatro años de maquinaria oficialista de Juan Manuel Santos. No importó a los aportantes la cuenta en rojo de su mentor ni lo siniestro de sus resbalones electoreros. Uribe representa la dosis de machismo,  beatería y falta de escrúpulos   indispensable en todo líder colombiano. Un país de extrema derecha como  éste, lo necesita para seguir cocinando sus entuertos y remendando su velo de hipocresía social y política.

El otro ídolo de multitudes es el inefable Diomedes. Dicen de él como dicen de Uribe: “Otro igual no nacerá”. Sus hervores de semental pura raza son hermanos siameses de las fermentaciones estallantes y mesiánicas del ex presidente. Tenaces, osados y delirantes,  hechos de guadua y plastilina, no temen ni  al ridículo. Nictálopes  y temerarios, conocen y utilizan todos los atajos, aún los más retorcidos. Su terreno es el instinto sin riendas, su aval el del macho cabrío, sus recursos la máscara y la amnesia oportunamente administradas.

Es vergonzoso el streap tease popular y elitesco que denuncia el resultado de la primera vuelta electoral. Ni siquiera la esperanza de la paz en esta tierra amasada con sudor y lágrimas sin cuento, representa lo que es: prioridad suprema. Preocupan la carencia de olfato político, lo reducido del horizonte, la personalización criminal de las necesidades colectivas. La tempestad no amainará mientras sea motivo de orgullo para los de arriba y los de abajo esta concepción tan primitiva y oportunista de lo que somos y de lo que aspiramos a ser.