domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-26 08:38

¡Qué maravilla!

José Israel Charry Calderón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 26 de 2016

No lo puedo creer, lo veo y no lo creo, esto es como un milagro, nunca creí que fuera a llegar este momento, es lo mejor que le ha pasado a Colombia, fueron algunas de las expresiones emocionadas que escuché en la noche de este miércoles cuando los protagonistas del acuerdo de paz en La Habana intervinieron ante el mundo expectante, que de igual manera celebró el histórico episodio. Y es que no podía ser de otra forma el recibimiento de tan maravilloso momento. Baste recordar que han sido tres generaciones las que han vivido bajo el manto oscuro y fatídico de la guerra, la absurda y demencial confrontación armada que únicamente ha beneficiado a los proveedores de los instrumentos y elementos utilizados para el combate y la lucha armada, que tantos miles de miles de víctimas fatales ha dejado en nuestro agobiado país. Todo por culpa de las malditas ansias del poder que han deshumanizado al hombre. Pero también por la falta de oportunidades para humildes hombres y mujeres a quienes los terratenientes y los burócratas, políticos e inhumanos empresarios les han tirado la puerta por la cara, los han menospreciado y los han explotado de manera inmisericorde. En carne propia vive algo así cuando el presidente Belisario Betancur y un séquito de aduladores me vetaron para desempeñarme en cargo del sector público o privado, todo porque mis ideales políticos no estuvieron de su lado, sino del expresidente Alfonso López Michelsen. Entonces pensé hasta en aceptar la invitación reiterada que me hiciera un grupo de intelectuales de la capital del país para formar parte del M-19.

De la guerra somos responsables todas y todos los colombianos, por acción u omisión. Unos más que otros, pero igualmente responsables. Entonces, bienvenido este hecho histórico. Lo  que venga siempre será mejor que lo que tenemos. No hay que temerle al cambio. La paz no va a ser perfecta. Hay que leer el texto del gran acuerdo para confrontar con sensatez a quienes se oponen a la reconciliación, a la convivencia con quienes hasta hoy transitaron por caminos equivocados y escribieron la dolorosa página de la historia que les convirtió en el grupo armado y al margen de la ley más antiguo en nuestro hemisferio. Por los ocho millones de víctimas del conflicto vamos a votar sí por la paz. Es la mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos, nietos, familiares, amigas y amigos. No olvidar que la guerra es un obstáculo para el desarrollo social y que la paz sí lo permite.