¡Qué bendición haber nacido mujer!
En este día, muchas veces he entregado y recibido flores. Creo que todas las disfrutamos enormemente. Sin embargo, deberíamos saber que esta celebración tiene un significado inmensamente importante.
El Día Internacional de la Mujer se originó tras el funesto desenlace de una historia de petición de derechos: más de 140 jóvenes trabajadoras, murieron en un incendio provocado en la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York tras pedir salarios más justos. Desde entonces, esta celebración ha buscado la mayor participación y las oportunidades iguales para las mujeres.
Esta vez es diferente. Esta vez más que nunca quiero recordar a las mujeres colombianas la importancia de nuestro papel en la vida nacional y la trascendencia de nuestro quehacer multidimensional para lograr el progreso de nuestra sociedad. Sé que a veces se piensa en la participación de las mujeres más como un asunto de tendencias y modas y otras veces como un asunto ético; pero debemos tener en cuenta además, el aporte cuantificable de la mujer como motor de desarrollo económico y social para nuestro país. El organismo de las Naciones Unidas para la Mujer (ONU Mujeres) advierte que si la participación laboral de las mujeres fuera la misma que la de los hombres, el PIB nacional en los EE. UU. aumentaría un 5%, en Japón el 9% y en Egipto el 34%. ¿Se imaginan cuánto podría crecer Colombia?
Tristemente aún tenemos camino por recorrer para pensar en un país realmente incluyente para las mujeres. Según la más reciente encuesta de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer revela cosas tan absurdas que siguen pasando en nuestra sociedad, como que el 37% de los ciudadanos tenga el pensamiento de que son más propensas a violación las mujeres que se visten de manera provocativa. Igualmente, el 24% de la sociedad piensa que si una mujer está con un hombre violento, no debe denunciar el abuso, o el 19% de los colombianos, piensa que la obediencia de la mujer al hombre debe ser absoluta así no esté de acuerdo. Quizá más preocupante aun, es que solo el 81% de servidores públicos que abordan el tema de la violencia, conocen de la existencia de leyes sobre violencia contra las mujeres.
Por esto, tenemos que darle dirección al empoderamiento de la mujer colombiana, desde las acciones del Estado y desde el mismo empoderamiento emocional. Es indispensable apoyar la creación de una institución de primera categoría como el Ministerio para la Mujer y la Familia, que implemente en Colombia un modelo serio y efectivo de inclusión por medio de políticas públicas de Estado y de Gobierno. Ésta debe, en la práctica, ser integral y tener en cuenta tanto las problemáticas sociales, bastante visibles en nuestro país, como las dificultades y los retos que enfrentan las mujeres a nivel empresarial y de participación política.
Hablamos de empoderamiento emocional, porque no queremos quedarnos en una legislación que promueva la equidad de género como la simple protección de las mujeres víctimas. Tenemos que ir mucho más allá y promover a la mujer, su autosuficiencia, de adentro hacia afuera, por medio de la educación, el pleno empleo, el emprendimiento y en especial la capacitación sobre sus derechos. Las mujeres no buscan aparecer ante los ojos del mundo como víctimas de discriminaciones y maltratos, sino como sujetos plenos, con facultades, capacidades, aspiraciones y el potencial de cambiar positivamente el desarrollo de la sociedad.
Por esto no regalemos rosas, regalemos oportunidades en educación, emprendimiento y acceso a la alta dirección de nuestra sociedad. Personalmente me siento ilusionada muy agradecida de haber nacido mujer y quiero que todas las mujeres compartan este sentimiento conmigo. Que ser mujeres sea una bendición y una puerta hacia oportunidades y no lo contrario. ¡Que siempre haya días felices para las mujeres de Colombia y el mundo!
MARTA LUCÍA RAMÍREZ
Ex candidata presidencial del Partido Conservador Colombiano
